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La habilidad que necesitamos aprender desde chicos

Por Estefanía López

Aliza Pressman es psicóloga y lleva más de veinte años estudiando cómo educar a niños con éxito. Muchas son las investigaciones que hay en torno al tema, pero para esta experta, autora de “Los 5 principios de la crianza”, hay una habilidad que pasa desapercibida para los padres cuando debería ser una máxima en la educación. 

“La habilidad más olvidada que siempre digo a los nuevos padres que enseñen es la autoeficacia”, asegura en un artículo escrito en CNBC. “Se trata -continua- de la creencia de una persona en su propia capacidad en hacer lo necesario para alcanzar sus objetivos. La autoestima te enseña a decir: “¡Soy increíble!”, pero la autoeficacia te enseña: “Tengo lo que hace falta para resolver esto y conseguir lo que me propongo”. 

Según Pressman, los niños que son criados con esta habilidad “son más propensos a desafiarse a sí mismos y a esforzarse”. “En lugar de culpar de sus fracasos a las circunstancias externas o a la falta de talento -dice-, se centrarán en factores que están bajo su control”. 

Pero, ¿cómo pueden las familias entrenar esta habilidad con sus hijos? La psicóloga ofrece cuatro puntos claves: 

La experiencia de hacer las cosas bien 

“Para que esto ocurra, los niños tienen que enfrentarse a retos adecuados a su nivel”, explica la psicóloga, pues enfrentarse a experiencias para las que no están preparados “puede ser contraproducente”. De la otra manera, se pondrán a prueba y verán que sí son capaces. 

Sin embargo, cuando tu hijo se preocupe porque no sea capaz de conseguir algo, el padre o la madre ha de contestar: “Todavía”. 

Ver a otros hacerlo bien 

Cuando un menor ve a otro de sus mismas características conseguir objetivos similares, le ayudará a desarrolla la autoeficacia. “Si ven a un niño mucho mayor conseguir algo, puede no tener el mismo efecto”, advierte la psicóloga. 

Recordar el historial 

Tal y como sucede con muchos adultos, cuando tú no eres capaz de recordar aquellas cosas que has hecho bien, más difícil te será desarrollar esta habilidad porque “las historias que nos contamos sobre el pasado crean nuestra sensación de competencia sobre el futuro”. 

“Los estudios demuestran que las personas que se inclinan por el optimismo tienen una mentalidad de crecimiento y creen en sí mismas no suelen tener experiencias pasadas tan diferentes a las de sus compañeros pesimistas. Simplemente recuerdan los éxitos más que los fracasos”, subraya Pressman. 

Sensación de calma 

La psicóloga recuerda que es fundamental trabajar con los niños el estado de calma, saber cómo ir hacia él con respiraciones conscientes, por ejemplo. Y es que “si se sienten estresados, mareados o ansiosos cuando se enfrentan a retos, están más ocupados en esa respuesta fisiológica que en pensar lo que han de hacer” y serán menos competentes en lo que se propongan. 

Cuando los niños entienden que sus fracasos no se deben a limitaciones permanentes se abre la puerta a futuros logros. 

 

Estefanía Lopez Paulín
Contacto: [email protected]
Número: 4881154435 

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