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La técnica del sándwich, una estrategia para corregir a los niños

Reconducir los comportamientos inadecuados de los niños no es fácil, requiere paciencia y perseverancia, además de ser asertivo. No hay nada más desesperante para los padres que un niño rebelde que no quiere cambiar su comportamiento: que pega a otros niños, que desobedece constantemente o incluso que con su conducta pone en riesgo su seguridad. 

Un método muy eficaz para eliminar estos comportamientos es la técnica del sándwich, una técnica que no se basa en los castigos, sino en el poder de los elogios, un cambio de perspectiva sorprendente. 

La técnica del sándwich se basa en conseguir un cambio de conducta mediante una crítica constructiva, antes de lanzar un mensaje negativo al niño, se debe suavizar ese momento con un elogio y terminar con un mensaje positivo, su objetivo principal es lograr un cambio de comportamiento haciendo que los niños reflexionen sobre la conducta inadecuada. 

Es un método que favorece la escucha y receptividad en los niños para que logren cambiar su comportamiento, a la vez que fortalece la autoestima infantil, le ayuda en la toma de decisiones y facilita la comunicación entre padres e hijos. Incentiva a tomar decisiones y le otorga responsabilidad sobre sus actos; es una auténtica técnica de retroalimentación. 

Dicha técnica consiste en dar una crítica constructiva aplicando o “acolchonando” con “varias capas” es decir: 

Un elogio sincero para suavizar la situación.
Antes de hacer saber al niño la necesidad de un cambio de conducta hay que empezar por un elogio, corto y sincero. Por ejemplo: “Ya sabes que te quiero mucho”, “sabes que eres muy inteligente”, pero sin caer en una explicación larga porque eso desvirtúa el mensaje. 

Petición y explicación de qué cambio de conducta es necesario.
Después del elogio, es el momento ideal para plantear la necesidad de que cambie de actitud o conducta. Para ello, se esperan unos segundos y se añade un “pero”… A continuación se le hace llegar el deseo de lo que necesitas respecto a su conducta: “Ya sabes que juegas muy bien al fútbol, pero…necesito que cambies y dejes de dar patadas a otros niños…”  

Después de hacerle llegar tu petición, se debe explicar por qué: “Necesito que cambies y dejes de dar patadas a los otros niños porque cuando lo haces, les haces daño” Y a continuación se le dice lo que necesitamos que haga: “Me gustaría que a partir de ahora dejes de hacer eso…”, y se explica el cambio: “… no puedes jugar tan bruto porque los niños se ponen tristes si les haces daño y no querrán jugar contigo”. 

Agradecimiento y mensaje positivo.
se debe terminar agradeciendo algo, utilizando el “aunque”: “Aunque te agradecería mucho que siempre que te sientas furioso, me lo digas y busquemos una solución juntos, ¿vale?”. En este punto, se le puede preguntar qué piensa al respecto o simplemente dejar que reflexione sobre lo que se le ha dicho. 

Los psicólogos recomiendan empezar a aplicar esta técnica a partir de los cinco años y elegir bien el momento de emplearla, el niño debe estar mínimamente calmado y receptivo, si está muy enfadado o cansado es bastante probable que no haga caso, también hay que utilizarla con moderación: si abusamos de ella, perderá todo su sentido y el niño asociará el elogio como el anticipo de una regañina o un reproche. 

La técnica del sándwich puede aplicarse en muchas ocasiones, pero lo ideal es aprovechar para comunicarte con el niño después de haber tenido la conducta que se quiere eliminar, para que sea plenamente consciente de lo que ha hecho. 

 

Estefanía López Paulín 
Contacto: [email protected]
Número: 4881154435 

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