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Develan placa de Curro Rivera en Plaza de Toros «Fermín Rivera» 

*Para conmemorar la Puerta Grande de Madrid, del 22 de mayo de 1972

Si el maestro Curro Rivera viviera, seguramente sus palabras habrían sido con esa voz recia que le caracterizaba, iluminada con una gran sonrisa: «¡Qué pasó mi gente, qué bueno que están aquí!».

La semana anterior, el grupo de amigos y familiares de Curro Cumbre, junto con la empresa de la plaza de Toros «El Paseo-Fermín Rivera», de San Luis Potosí, develaron una placa de bronce en honor al torero potosino, en recuerdo a su imborrable triunfo del 22 de mayo de 1972 en Las Ventas de Madrid, cuando cortó cuatro orejas y salió a hombros por la Puerta Grande.

Dicen que «más vale tarde que nunca» y con el homenaje en la plaza, se dio un primer paso de este grupo que luchará en breve por conseguir otras importantes distinciones para el maestro, fallecido hace 21 años. El evento comenzó a las 11 de la mañana cuando el padre José Inés Galván Govea, ofició una misa en el patio de los murales, por la puerta de sombra en honor a Curro.

Al término, el empresario Joaquín Guerra dio la bienvenida a los asistentes y recordó el paso de Curro Rivera como matador en la historia taurina de San Luis Potosí los últimos 30 años del siglo pasado. Luego, Rafael Rivera, matador de toros e hijo del maestro, tomó la palabra y dirigió mensaje:

«En nombre de la familia Rivera queremos agradecer a la familia Guerra por darnos el honor de colocar esta placa en homenaje a mi padre, Francisco «Curro» Rivera, por la gran hazaña lograda hace 50 años en la plaza de toros Las Ventas de Madrid, al cortar cuatro orejas en una sola tarde y salir a hombros por la Puerta Grande.

«Agradecemos a quienes de forma silenciosa mi padre dejó sembrado en sus corazones magia que sigue germinando este gran amor hacia la fiesta de los toros. No paren, ya que son parte fundamental para que la fiesta de los toros perdure para la eternidad.

«Agradezco a Dios por darme la oportunidad de poder sentirte, amarte, conocerte, ser parte de tu vida, ser tu aprendiz. Mostrarme a disfrutar la vida, mostrarme que la humildad es la inteligencia silenciosa de las buenas personas, mostrarme que, en el carácter, en la forma, en el estilo, en todas las cosas, la excelencia suprema es la sencillez y que gracias a todo esto te convirtieras en mi héroe en el arte del toreo y en el arte de la vida… dejaste sembrado en mi lo más grande que hay en la vida», expresó el torero.

Enseguida, las señoras Rosario y Verónica, las únicas hermanas en vida del maestro Curro, develaron la placa que se ubica en el patio de Sombra, a la derecha del acceso a las barreras. Entre los asistentes se contó con la presencia de la señora Rosita Villanueva de Rivera, de sus hijos Francisco, Rafael, María Rosa, Carolina y sus respectivos hijos, nietos del maestro, así como su sobrino, el matador Fermín Rivera.

Por parte de la empresa estuvieron Joaquín Guerra, su hijo Mateo y Ricardo García Rojas; el matador y apoderado Polo Meléndez; los matadores Jesús Torre y Víctor Santos, ahijados de alternativa de Curo; la conocida Lupita Romo, eje de la Procesión del Silencio; don Eduardo Cabal, aficionado y miembro de la Peña «Los Tres Tercios»; el doctor Héctor Guerra, jefe de los servicios médicos de la plaza «El Paseo-Fermín Rivera», así como Conchita Terrones, viuda de Beto Preciado, acompañada de su hija, y varios aficionados más que atendieron la invitación.

«El evento fue espectacular, estamos muy contentos por toda la gente que asistió. Todas las personas que estuvimos involucradas, el equipo que se conformó para lograr esto, estamos muy entusiasmados y toda la familia y las amistades estamos muy agradecidos con la empresa», indicó Rafael Rivera.

La noche anterior, Rafael y Fermín, acompañados de Mateo Guerra, hijo del empresario, dieron a conocer a la afición que asistió a la corrida, el homenaje que por el mismo motivo se le rindió a Curro Rivera por parte de la peña «El Toreo», en la ciudad de Monterrey y Cadereyta, Nuevo León, en agosto pasado.

Y es que un logro así, el que obtuvo aquella tarde en Madrid, resulta inolvidable y único. Por eso había que dejar constancia de ello y reiterar la relevancia que el maestro potosino tuvo y marcó para la Fiesta de México.

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