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¿Cómo saber si tienes una madre tóxica?

* Por Estefanía López

Ser madre no es nada fácil, porque la responsabilidad de acompañar a un bebé hasta la edad adulta, a pesar de lo gratificante que resulta, es como una carrera de obstáculos; cuidar, proteger, acompañar, guiar, enseñar, educar y amar. Y sobre todo aprender, constantemente. Casi todas afrontan este reto de la mejor manera que saben, pero con o sin intención, hay mujeres que no ayudan al crecimiento personal de sus hijos: y estas son las madres tóxicas.

¿Qué es ser una mamá tóxica y como identificar si eres o tienes una? Las madres tóxicas son aquellas establecen un vínculo negativo con sus hijos o hijas, hasta el punto de hacer que acciones que en principio pueden fundamentarse en el amor y el afecto se transformen en una correa que limita la libertad y el bienestar del prójimo.

¿pero cuáles son los rasgos de una madre toxica?

  1. Personalidad controladora
    En estos casos, las madres acostumbran a dar por supuesto que como figura materna deben tener la máxima responsabilidad de la educación de sus hijos e hijas, hasta el punto de que estos últimos no tengan ninguna capacidad de decisión sobre lo que hacen. Claro que esto se trata de una idea muy perjudicial que alimenta una dinámica de relaciones en la que cualquier elección debe pasar por la madre, dejando a los pequeños sin la posibilidad de aprender a ser autónomos y aprender de sus aciertos y errores.
  2. La proyección sobre los hijos
    Esta característica es compartida por padres y madres tóxicos, pues es la creencia de que su decendencia debe de llegar a ser la persona que los padres quisieron ser, y por esto muchos padres inscriben a sus hijos en miles de actividades, para así “explotar su potencial”.
  3. Uso habitual de la violencia para castigar
    La utilización habitual de los métodos de castigo basados en la violencia ya sea física o verbal mediante insultos, es uno de los fenómenos más dañinos que puede darse en el seno familiar. No solo causa sufrimiento en los momentos puntuales en los que sea plica, sino que además alimenta la desconfianza, el resentimiento y el miedo.
  4. Indiferencia
    Existen madres que, en vez de ser controladoras, son exactamente lo contrario. En muchas ocasiones disfrazan de permisividad lo que en realidad es indiferencia o pocas ganas de gestionar choques de intereses entre ellas y los pequeños.
  5. La sobreprotección
    La sobreprotección tiene mucho que ver con la personalidad controladora, pero se da a través del miedo a que los hijos o hijas afronten los retos propios de la vida adulta. Esta manera de relacionarse con los hijos e hijas da incentivos para no tomar la iniciativa y mantenerse dentro de la zona de confort.

Saber identificar los casos en los que alguien se comporta como una madre tóxica es muy importante para ponerle freno a la situación y hacer que esta persona adulta re-aprenda a educar de manera adecuada.

Estefanía López Paulín
Contacto: [email protected]
Número: 4881154435

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