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Yoga, una terapia natural para la depresión

Hay mucha investigación que apoya la eficacia de Yoga en aliviar los síntomas de la depresión y aumentar el bienestar

Hace miles de años, en la India los sabios y médicos indios teorizaban que una persona que sufría de síntomas de tristeza, pesadez, falta de energía, pensamientos intrusivos, falta de motivación y bajos niveles de bienestar, estaba experimentando una falta de Prana (energía vital / oxígeno), específicamente alrededor del cerebro y el corazón. Hoy en día, de acuerdo con el Manual Estadístico de Diagnóstico de los Trastornos Psicológicos (DSM), tal individuo podría ser diagnosticado con depresión mayor y recibir una receta para algún antidepresivo. En contraste, un médico en ese momento antiguo de la India e incluso actualmente, podría referir al paciente a un terapeuta de yoga que lo guiaría en un proceso de alteración de varios patrones de pensamiento (Yoga meditación), respiración (Yoga Pranayama) y alimentación (Ayurveda), así como literalmente cambiar su perspectiva física enseñándoles cómo ejecutar conscientemente formas físicas (Yoga Asana) que estiran el área del pecho (flexiones hacia atrás) y colocan la cabeza debajo del corazón (inversiones) todo en un esfuerzo para aumentar el movimiento de Prana a estas zonas.

Con las técnicas actuales de neuroimagen como el PET (Tomografía por Emisión de Positrones) y MRI (Imágenes por Resonancia Magnética), estas antiguas observaciones de los sabios yóguicos orientales están encontrando apoyo en la ciencia occidental moderna. En los escáneres cerebrales se ha observado que los pacientes diagnosticados con depresión mayor parecen mostrar una actividad reducida y, por lo tanto, una oxigenación reducida en el cerebro, especialmente alrededor de la corteza prefrontal (PFC)(Pizzagalli & Roberts, 2022). Sobre esa base de la neuroimagen actual, se podría teorizar que el aumento de la oxigenación y el flujo sanguíneo a esta área del cerebro podría resultar en una mayor actividad cerebral y, por lo tanto, una reducción de los síntomas depresivos.

Hay mucha investigación que apoya la eficacia de Yoga en aliviar los síntomas de la depresión y aumentar el bienestar (Balasubramaniam et al., 2013). Sin embargo, las formas físicas de Yoga Asana y su relación con la actividad cerebral han sido en gran parte inexploradas debido a la mayoría de los métodos de neuroimagen requiriendo poco o ningún movimiento durante las mediciones – limitando el estudio de Yoga a las prácticas de respiración y meditación. En cambio, ahora, debido a una técnica experimental de neuroimagen no invasiva conocida como fNIRS (espectroscopia funcional en el infrarrojo cercano) las cosas en el mundo de la neuroimagen están empezando a cambiar.

Brevemente explicada, la tecnología fNIRS emplea la luz en el cercano infrarrojo para cartografiar la actividad cerebral a través de la observación de niveles de saturación de oxígeno en la hemoglobina. Niveles más altos de saturación de oxígeno en la hemoglobina significa mayor actividad cerebral y menos saturación de oxígeno en la hemoglobina significa menos actividad cerebral. Gracias a los años de desarrollo e investigación realizados en la tecnología fNIRS por equipos de ingenieros, físicos e informáticos, los investigadores interesados en la salud y el comportamiento humano pueden colocar un gorrito ligero de fNIRS en la cabeza de voluntarios desde meses de nacido hast 100 años y comenzar a explorar la actividad cerebral durante los movimientos naturales, como Yoga Asana.

Para explorar los efectos de Yoga Asana en la actividad cerebral, los investigadores reclutaron a treinta participantes de 18 a 65 años con una variedad de experiencia en la práctica de yoga. La corteza prefrontal (PFC) fue elegida el área de enfoque debido a su asociación previamente establecida con la depresión y el bienestar (figura 1b -c). Con el gorrito de fNIRS asegurada en su lugar, la actividad cerebral en el PFC se registró antes, durante y después de la práctica de 23 minutos de Yoga Asana (figura 1a). No se realizaron ejercicios de meditación ni respiración. Los resultados del experimento demostraron un aumento significativo de la actividad en el PFC en las posturas A y B en comparación con la postura basal y también entre las posturas B – D y C – D (figura 1d).

Analizando la comparación de los estados de reposo antes y después de la práctica de Yoga Asana, los investigadores se sorprendieron al observar que había una reducción significativa en la conectividad en el área de la corteza orbital prefrontal después de practicar Yoga Asana (figura 1e). Esta es un área relacionada que forma parte de una red de conexión del cerebro conocida como red neuronal por defecto («Default Mode Network” en inglés) que a menudo muestra hiperconectividad (más conectividad que lo normal) en personas que sufren de depresión, adicción, ansiedad y soledad (Cheng et al., 2016; Ieong & Yuan, 2017; Spreng et al., 2020).

Estos resultados iniciales del aumento de la actividad de PFC durante Yoga Asana y la disminución de la interconectividad en la corteza orbital prefrontal según lo medido por fNIRS parecen apoyar la antigua observación yóguica sobre la forma física y los estados psicológicos. Parece que cambiar la perspectiva física literal y poner la cabeza debajo del corazón podría mejorar los estados emocionales debido a la alteración en la actividad neurológica que ocurre a través del movimiento de hemoglobina oxigenada al cerebro – o en el lenguaje de Yoga, un cambio en el flujo de Prana.

Seguiremos informando. 

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