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Violencia de género como arma política

Hace tan sólo unos días, la regidora del PRD denunció ante medios de comunicación para después formalizar una denuncia por violencia de género señalando como el agresor a la alcalde capitalino Xavier Nava Palacios, denuncia que, muy probablemente, acabará en el archivo.

Tanto la Fiscalía General del Estado, como la Comisión Estatal de Derechos Humanos, han dado cuenta de ser tan sólo edificios huecos con títeres adentro que atacan aquellos detractores del Gobierno del Estado.

Y qué esperar del mismo Departamento de Derechos Humanos al interior de la alcaldía capitalina, donde pusieron a su contentillo a una allegada de un regidor panista o Navista según convenga, quien servirá para desestimar dicha denuncia.

No será la misma suerte, ni la misma conveniencia política, para el diputado de apellido Huasteco, a quien ya le atribuyen, además de la violencia de género, acoso sexual y todo porque no le dio el trabajo con el sueldo a sus asistentes.

O que decir de sus otros compañeros legisladores quienes fueron atacados por violencia de género porque tienen, en algunos casos, demandas civiles contra dueños de periódicos y, en otros casos, porque ahora, voltear a ver a una dama puede convertirse en un símbolo de agresión, si así lo considera el ambiente político.

Ni qué esperar de los ciudadanos comunes y corrientes; como es el caso de Leonel Serrato, quien hace tiempo fue denunciado por el mismo tema. Ya hasta el Senado de la República se pronunció al respecto, cuando no tienen injerencia en dicho tema. Ahora que el representante de Morena en San Luis Potosí es el blanco perfecto, al igual que el delegado Gabino Morales, a quien se ve una línea muy dirigida de ataque.

Es así como veremos mezclados valores políticos con ataques a través de instrumentos que fueron creados con fines muy distintos a estos.

Por último, basta decir que la encargada del Instituto de las Mujeres pareciera no existir; sin embargo, siguen dando cantidades millonarias a las mismas empresas que le prestan los servicios a dicha dependencia, cuando en la calle no intervienen en un solo asunto a favor de las mujeres.

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