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Vidas arrebatas; crónica de dos feminicidios en vísperas de Año Nuevo

A escasos días de cerrar un año por demás atroz en cuanto a ejecuciones cometidas en la entidad potosina, pero aún más aterrador por los altos índices de feminicidios, este domingo, 27 de diciembre, se dieron a conocer un par de casos que han sacudido, una vez más, las emociones de los potosinos.

El primero de ellos sucedió en la localidad de La Joya de Tlaletla, en el municipio huasteco de Xilitla. Una sexagenaria fue encontrada muerta en el patio de su domicilio. El primer reporte indicaba que tenía una herida contundente en la cabeza, a su lado, había una roca de considerable tamaño, la cual presentaba manchas hemáticas.

La desafortunada escena era clara, la abuelita recibió el contundente proyectil en su cabeza, dándole una muerte casi instantánea. Lamentablemente, la señora de la tercera edad se encontraba sola en su hogar. Ni hijos o hijas, nietos o nietas la pudieron ayudar; ningún familiar con los que, seguramente, había pasado con ellos la Noche Buena y la Navidad la pudieron auxiliar, dándole, tal vez, alguna oportunidad de que fuera atendida.

Había tenido unas buenas fiestas navideñas, sin embargo, para el Año Nuevo, ya no será la misma dicha, todo porque algún malvado quiso hacerse el graciosito aventándole la piedra a la abuelita, pensando que solo la iba a asustar o a molestar, pero al ver que la señora se desplomó súbitamente, escapó cobardemente por entre los tejados de las casas sin detenerse a pensar que acababa de destrozar a una familia entera en plenas fiestas decembrinas.

Feminicidio en Xilitla, a pedradas mataron a abuelita

El otro feminicidio de este último domingo del año se presentó en la carretera que conduce a Guadalajara, a la altura de la comunidad de Escalerillas. De igual forma, la víctima no tiene nombre, solo se asentó que tenía entre 30 y 40 años de edad.

La mujer fue encontrada tirada a un costado del camino, en la terracería. Sin dolo alguno, aventaron su cuerpo para que cayera al fondo de un desnivel y que se perdiera entre la bruma y los escombros que ahí suelen dejar. Los peritos tardaron un poco en encontrar las marcas de su posible muerte, ya que primero tuvieron que retirar toda la tierra que acumuló el cadáver.

El primer apunte de la posible muerte fue estrangulamiento y una herida profunda en el abdomen, aunque no se especificó si fue por arma blanca o arma de fuego, ya no importará cuando la ahora occisa vaya a ser entregada a sus familiares, a la otra familia deshecha en vísperas de Año Nuevo.

Por el tatuaje que portaba en la espalda baja de una mariposa y dos flores, tal vez haya dejado a un par de hijos o hijas desamparados. O la inscripción en su muñeca izquierda de “Love” indicaba que era una mujer enamorada que inocentemente buscaba el cariño de alguien, sin embargo, solo encontró un infierno que acabó con su vida.

Otro feminicidio, localizan cuerpo de joven en Escalerillas

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