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Lunes, 25 de Marzo del 2019

¿Vale, o no?

Por: Carlos Pérez García

noviembre 24, 2018

Así que, con el permiso de ustedes, me voy de vacaciones al final del sexenio. Para mí es preferible retirarse de un cargo ahora en el relevo del gobierno Federal, sobre todo ante lo que tanto he cuestionado y la irracionalidad que no podré impedir… Bueno, tampoco se trata de que el actual gobierno sea más adecuado, y ya veremos qué hacer después.

Más vale, oigan, replegarse e incluso formar parte de una oposición responsable que tienda a presionar para que no nos vaya tan mal como país. Pienso que un vuelco resulta crucial pero no con tantos errores.

Debemos entender mejor la transformación que se plantea, aunque sus impulsores tendrán que adaptarla en algunos puntos como ya han empezado con la militarización del país o la asesoría de empresarios o la lucha contra la corrupción. Frente a nuevos elementos, se vale cambiar de opinión y corregir errores viejos o recientes.

* PUES SÍ, POR SU parte, AMLO ya hace historia como el primero que, antes de tomar posesión, ha tumbado las perspectivas financieras y de crecimiento económico para el siguiente año. Eso, lamentablemente, viene a ser muy negativo en cuanto a la creación de empleos y las posibilidades de reducir la pobreza.

Ya considerado “el peor presidente electo de la historia de México” ¿se podrá convertir en el mejor presidente de nuestra historia? Él ha dicho que a eso aspira y son muchos los que esperan un milagro mexicano, en tanto que otros temen una hecatombe económica y social… Aquello no ocurrirá, créanme, y México de ninguna manera merece esto último… la gran mayoría deseamos que no suceda.

Pero, ojo, aun con buenas intenciones hay aquí riesgos evidentes. ¿En qué consisten? Veamos.

Acaso cabe tener en cuenta que el desconocimiento de lo más básico de la Economía lleva a desviaciones peligrosas como el Nacionalismo (Revolucionario o Reaccionario), los controles de precios que se ensayaban en la década de 1970, los ataques a empresarios con la intención de humillarlos o sustituirlos y, en general, la desmedida intervención del Estado en la economía. Todo esto consigue votos y popularidad, claro, pero siempre acaba por empobrecer a un país.

A su vez, la ignorancia y el dogmatismo han dado lugar a individuos radicales o demenciales pero de ascendente peso político: Noroña, Batres y Taibo II, que hasta revelan confusiones chavistas y expropiatorias. También está Ricardo Monreal, un derechista pretencioso que no es tan tonto y aparenta ser de izquierda al calificar de “extrema derecha” a quienes lo cuestionan por generar alarma entre los banqueros e inversionistas.

Miren ustedes. Sus posiciones se vuelven reaccionarias, no como descalificación ideológica sino al reaccionar y rechazar o retrasar posibles soluciones, e incluso al buscar un regreso al pasado. Más que ser conservadores, tienden a retardar avances y volver a algo que fracasó y ya es obsoleto… Difícilmente se podrían llamar liberales (flexibles, tolerantes) o progresistas (avanzados, innovadores).

Así, el epíteto de retrógrado o retardatario se asocia al que quiere regresar a tiempos superados, con lo que se retrasa una evaluación de aptitudes que permita mejorar (reforma educativa) y una mayor productividad y competencia (reforma energética).

Igual, las palabras pueden traer un tic de autoritarismo dictatorial del partido de las mayorías, por lo cual habrá que estar muy atentos. No dejan de tener su atractivo las buenas intenciones y la autoridad de un líder fuerte, pero el absolutismo dogmático siempre resultará negativo.

A partir de su reveladora comparecencia en el programa Tercer Grado de la televisión, no seré yo quien juzgue los aparentes desarreglos mentales (desaciertos, deterioros o confusiones) de algún ser humano, pero si además de temerario y voluntarioso va a ser presidente… nos debe preocupar mucho.

Se vio menos mal con su amiga Carmen Aristegui, que de cualquier modo supo sacarle información y ciertas definiciones valiosas o interesantes (guardia nacional y “punto final”), así como disparatadas y contraproducentes (política económica “anti-neoliberal”).

Digamos, algunas vendrían a ser lecciones no aprendidas de la historia, pues si bien ésta nunca se reproduce exactamente, los que se repiten son los errores de quienes construyen la historia. Para evitar esas repeticiones, se requiere ver con atención el pasado y tenerlo muy presente (Javier Cercas, El País, 17/XI).

* CIRCULA UNA CARICATURA DE Abel Quezada en aquel Excélsior de 1976, que nos muestra plantitas que brotan de la tierra: Primer cuadro, una triste y algo caída, otra con su flor entera y derechita (No puedes fortalecer al débil, debilitando al fuerte); segunda imagen, dos medio chuecas y marchitas (No puedes fomentar la unidad, estimulando el odio entre los hombres); tercer cuadro, una a la que se le cayó la flor al suelo (No puedes afianzar el bienestar, gastando más de lo que ganas); el siguiente, la parte superior de la rama está separada de la inferior (No puedes inculcar carácter a alguien, quitándole su iniciativa e independencia), y, al final, la maceta con apenas una ramita (No puedes ayudar a nadie en forma permanente, haciendo por él lo que debe hacer por sí mismo).

Terminaba ese año el sexenio populista de Luis Echeverría, con una debacle económica hacia el inicio del período de José López Portillo. Sabemos que la historia se suele olvidar y el siguiente gobierno cayó de nuevo en errores similares en medio de la riqueza del petróleo. Ya se podrán imaginar si ahora se tendrá o no en mente todo eso a 42 años de distancia. Eso sí, las citas atribuidas a Abraham Lincoln siguen vigentes.

Quizás algún historiador no coincida pero pienso que en buena medida ‘la Economía es Historia’. Y que, a su vez, una Historia de mayor calidad tiende a incluir elementos de Economía.

* “EL DÍA 20 DE noviembre, desde las seis de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la República tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente gobiernan”. Es el texto del Punto 7 del Plan de San Luis, tal como se recordó esta semana.

Fíjense, si eso lo situamos hoy a 102 años y días, resulta un poco tarde aunque podría quedar para la misma fecha del 2019… Esperemos, sin embargo, que esto no sea necesario. Y, aún más, ya confirmó el próximo presidente que, en dos años y medio, se llevará a cabo un referéndum de Revocación de Mandato. ¿A pesar de su gran popularidad, nos traerán esas fechas la auténtica Cuarta Transformación?

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@cpgarcieral

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