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Domingo, 19 de Mayo del 2019

Un cambio

Por Ramón Durón Ruíz (†)

enero 23, 2019

Soy un viejo campesino que se declara enamorado de su tierra, ahí la magia de la vida se da por todos lados, en los abuelos, en las madres, con los niños y los jóvenes, con los obreros y los campesinos, en todo tiempo y en todo lugar.

Una de esas expresiones de magia, que no es fácil encontrar explicación, se da en la frontera, en donde nomás pagas al llegar al Puente Internacional, para pasar a los EEUU y como por arte de magia la gente cambia: se pone el cinturón de seguridad, coloca al niño en la silla especial para ellos en su carro, no tiran basura a la calle, no suenan el claxon para que avancen los de enfrente, tampoco se estacionan en lugares para minusválidos o sobre la banqueta, mucho menos toman cerveza en el auto, se pasan el alto o exceden los límites de velocidad.

¿Por qué todo, absolutamente todo cambia? Simplemente porque la gente sabe que en los Estados Unidos no hay impunidad, la ley se cumple sin condición, al margen de que sean familiares de un encumbrado político, diputado o funcionario.

Al respecto en un interesante artículo de Eugenio Garza De la Puente, dice: Cruzas el río y todo cambia. Pasas una línea invisible que al parecer es un límite mágico que causa que cambies tu conducta por completo. ¿Qué cambió? El clima es el mismo. La vegetación no cambia. La gente es igual. ¿Por qué comportarse diferente?

Según Abraham Maslow, psicólogo, dice que esto se debe a que las diferentes estructuras sociales causan comportamientos diferentes. Se puede comprobar esta teoría al ver que, de un lado, se tiene una estructura democrática basada en el Estado de Derecho, mientras que, en el otro lado, tenemos una estructura democrática arraigada en una clase política incompetente, en la impunidad y en la falta de compromiso social.

Según Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, la conducta de las personas es una respuesta a incentivos disponibles, y agregando este concepto a las ideas de Maslow, vemos que en esos metros de discrepancias hay dos estructuras diferentes: una que te recompensa seguir la ley; y otra que incentiva la violación de la misma…

Vivimos creyendo que el cambio en nuestra estructura social y política depende de los políticos, y nos resignamos a pensar lo contrario. Estamos equivocados y debemos de empezar por entender que la política es demasiado importante como para dejarla en manos de los políticos.

El cambio estructural en México, se debe llevar acabo de abajo hacia arriba: de la ciudadanía hacia la clase política. No hay manera alterna para lograr un cambio que no sea a través de la participación ciudadana… que haga valer las instituciones presentes. Se requiere una ciudadanía que exija y contribuya a que las políticas públicas sean efectivas.

El fin de la mediocridad y el estancamiento mexicano se centra en contar con buenos ciudadanos que actúen como tales, y que a través de su participación y exigencia contribuyan a formar una mejor clase de políticos que ayuden a reformar la estructura política y social de este país.

Para concluir, presento a usted la Oración para cruzar el puente Internacional1

Santa Esperanza… que me toque la fila que avanza.

Santa Rutila… que no esté muy larga la fila.
San Isidro… que no me limpien el vidrio.
San Ramón… que no me revise un mamón.
San Juanito… que me traigan un burrito.
Santa Catalina… que me alcance la gasolina.
Santa Anacleta… que no se me meta una motocicleta.
San Homero… que no me pida el limosnero.
Santa María… que no me limpien la carrocería.
San Pablito… que no se me meta un maldito.
Santa Renata… que no se me duerma la pata.
Santa Armida… que no me quede dormida.
San Romero… que me rinda mi dinero.
San Nicanor… que no haga mucho calor.
San Apolinar… que no me den ganas de orinar.
San Vicente… que el carro no se caliente.
Santa Roberta… que encuentre muchas ofertas.
Santa Manuela… que no me abran la cajuela.
San Sabino… que no me pierda en el camino.
Santa María de Aruba… que el dólar no suba.
Santa Teresa… que me quede para una hamburguesa.

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