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Si tienes una pareja ansiosa y controladora debes leer lo siguiente

* Si ya de por sí puede ser complicado vivir con una persona ansiosa, hacerlo con una en su modalidad controladora se vuelve muy frustrante

agosto 12, 2019 por Redacción
PAREJA

Muchas personas padecen ansiedad; no necesariamente como trastorno, sino como un rasgo de la personalidad o como resultado de ciertos estresores de la vida. Algunas catastrofizan, otras evitan lo que les angustia y otros más canalizan su ansiedad buscando controlar cada aspecto y persona que les sea posible a su alrededor.  Si ya de por sí puede ser complicado vivir con una persona ansiosa, hacerlo con una en su modalidad controladora se vuelve muy frustrante y darían ganas de poner tierra de por medio, pero lamentablemente esto no siempre es viable. ¿Se puede sobrevivir a una relación con alguien así?

¿Por qué una persona es controladora?

Generalmente no son personas malignas que quieran abusar de tu inocencia y bondad.  A lo sumo son personas muy ansiosas que la única manera de encontrar cierta paz, relativa y fugaz, es tratando de controlar todo lo que pasa a su alrededor y, especialmente, a las personas más cercanas (o que se dejan).

El control reduce su ansiedad y hace que su entorno sea emocionalmente más seguro. Creen que cuando están al tanto de las cosas, las calamidades y catástrofes no pueden acecharles tan fácilmente.

¿De dónde les viene la ansiedad?

A veces puede ser un rasgo de la personalidad y otras veces un estado muchas veces gestado desde la infancia con padres abusivos, manipuladores o en un ambiente familiar caótico.

¿Cómo controla una persona ansiosa?

Sus armas son regaños, críticas, culpas y acusaciones.

De hecho no sólo te controla y critica a ti; también suele ser una persona muy crítica consigo misma cuando meten la pata y, como todos, tarde o temprano la meterán (pero probablemente te echará la culpa a ti, así sea por no habérselo impedido)

Necesita planificar las cosas meticulosamente, siempre quiere saber lo que sucederá, requiere saber lo que otros están haciendo, es imperativo dominar las rutinas domésticas, personales y hasta laborales de todos y establece reglas que todos deben de seguir “por su propio bien”.

En la relación, constantemente están checando y vigilando a su pareja; preguntan e insisten en saber con quién habla, a quién le están enviando correos electrónicos o mensajes de texto; espían sus mensajes telefónicos y de redes sociales; reaccionan violentamente a cualquier cosa que les parezca sospechosa (incluso acusan a su pareja de mentir sin evidencia significativa); o exigen que su pareja les informe en todo momento de su paradero.

¿Cómo saber si tu pareja es ansiosa y controladora?

Responde sí o no a las siguientes preguntas:

¿Tu pareja es catastrofista o negativa la mayor parte del tiempo?

¿Tienes que hacer las cosas a su manera para evitar que se desate el infierno?

¿Es tan dominante que te sientes asfixiado?

¿Su lógica, necesidad de orden e intromisión en casi cada aspecto de tu vida personal te son incomprensibles?

¿Hagas lo que hagas eventualmente quedas mal?

¿Su último recurso es llorar, gritar o amenazar con algo para manipularte?

¿Recurrentemente te pide que hagas lo que ella quiere porque asegura que sabe qué es lo mejor para ti ( y para el mundo)?

¿Las reglas que pone a los otros no aplican para ella?

¿No te sientes libre de ser tú o hacer hasta lo más básico de tu vida sin que te juzgue, critique o te haga ver que estás mal?

¿Se pone a sí misma como ejemplo de lo correcto y quiere que tú hagas lo mismo, aún y cuando sus circunstancias o necesidades son diferentes?

¿Si le dieras a responder este cuestionario juras que diría que nada aplica para ella?

Si respondiste que sí a 2 o más preguntas, tu pareja puede tener un problema de ansiedad y ser controladora.  Mientras más “Sí” hayas puesto, la cosa está peor.

¿Por qué si es tan obvio lo que hacen no cambian?

Un ansioso controlador no suele reconocer serlo.

Creen que lo que hacen es lo correcto y necesario para que todo esté bien y en paz.

De hecho se frustran cuando los demás no siguen sus reglas o no aprecian todo lo que hace por el bienestar familiar o de la relación.

¿Qué puede pasar si esa dinámica en la relación permanece por mucho tiempo?

Para el controlador:

Tanto control acaba por estresar a la persona y la ansiedad más el estrés hacen una combinación muy explosiva, que acabará por empeorar ambos estados.

Para el controlado:

De manera encubierta, la persona controlada recibe regularmente el mensaje de que para preservar esta relación tan importante y ser amada (aunque sea condicionalmente), deben sacrificar su identidad previa a la relación.  Esto daña severamente la autoestima y hasta el sentido de identidad personal.

Pueden llegarse a sentir “no suficientes”.

En la relación,

No respetarán la privacidad de su pareja; todo intento de tener vida propia será visto como una amenaza y eso dispara su ansiedad. Por lo tanto, en la medida de lo posible, la individualidad debe ser frenada, restringida y eliminada. Eso hará que la persona controlada se vea limitada por todo tipo de reglas y regulaciones. Es casi como vivir bajo arresto domiciliario.

La dinámica en la relación irá más o menos así: Primero la pareja más estable trata de entender, luego de negociar, después cede (a ver si así), luego da el avión, después, si el embate continúa, establece límites (eso pone peor al ansioso), buscará espacios lejos de esa persona y finalmente acabará por marcharse de esa relación.

Cuándo marcharse no es posible por el tipo de relación que se tiene, por ejemplo padre-hijo, la dinámica suele volverse tóxica y hasta violenta para todos.

¿Qué hacer?

Probablemente si tú eres la persona ansiosa y controladora pienses que lo que aquí hemos hablado no aplica para ti (recordemos que uno de tus “talentos” más desarrollados es creer que siempre tienes la razón en todo), pero si tu pareja te dice que ve que algo de esto está pasando, lo primero es reconocer no sólo que necesitas ayuda, sino que estás en disposición de dejarte ayudar.

Si estás con una persona así:

Pon límites y respétalos

No se trata de que hagas cosas al revés de como quiere para que “aprenda”, pero no renuncies a ser tú (si es que ser tú es socialmente aceptable) o cedas ante su manipulación.  En principio te manipula porque tú lo has permitido (aunque sea por llevar la fiesta en paz).

Recuerda que los límites no son tanto para el otro como para ti mismo.  Las cosas que ya no te puedes permitir que sigan haciendo contigo (a menos que eso te convenga de alguna manera).

Be cool.

Recuerda que el controlador es ansioso y busca trapasarte su ansiedad.

Justo cuando sienten que “te sales del huacal” es cuando se ponen más intensos. Compórtate natural sin ignorar, contraatacar o reventar.  Si te saca de tus casillas estarás a merced de su ansiedad. Distraete en algo placentero o ponte a hacer algo que te guste y deja que el ansioso se haga cargo de su ansiedad por sí mismo.

No trates de controlarlo o querer hacerle cambiar

Recuerda que para un ansioso controlador tú no sabes nada de nada, así que no te otorgará autoridad.  Les encantan las luchas de poder y más ganarlas. Si a un terapeuta le puede resultar complicado ayudar a alguien así, imagínate a ti.

Ocúpate de ti.

Mantén tu posición y no le alegues

Si te quieres poner el suéter azul ponte el suéter azul sin dar más explicaciones que “yo me quiero poner el suéter azul”.  Aunque suenes como disco rayado. No le expliques por qué lo quieres o te justifiques, sólo dile, de la manera más natural y relajada posible, qué es lo que quieres o qué es lo que vas a hacer.  Le estás avisando, no pidiendo permiso.

La ansiedad es uno de los peores venenos para el amor.

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