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Sanar heridas emocionales y como evitar crearlas en nuestros niños

En la columna anterior hablamos acerca de las heridas emocionales, como estas se crean a partir de una experiencia traumática o la interpretación de esto, qué significa tener una herida y cuáles son las consecuencias que se verán reflejadas en la vida adulta de la persona, ahora en esta columna quiero compartir con usted algunos consejos para sanar estas heridas y a su vez aprender a evitar los más posible el contribuir a la creación de estas huellas emocionales en nuestros niños.

Como siempre, antes de comenzar quisiera recordarle la importancia de asistir al psicólogo y trabajar estas heridas emocionales, siempre es de ayuda contar con un profesional que te ofrece escucha activa y retroalimentación, además de brindarte herramientas para sanar y crecer.

¿Cómo puedo sanar mi herida de miedo al rechazo? Podemos empezar valorándonos y reconociéndonos a nosotros mismos, trabajar en inseguridades, validar nuestros gustos y personalidad.

Para evitar esta herida en nuestros hijos o niños cercanos es importante respetarlos, infundir seguridad en sí mismo, amor propio y autonomía, además de enseñarle a recibir críticas constructivas y descartar las destructivas.

La herida de abandono la podemos sanar trabajando el miedo a la soledad, aprendiendo a estar solos y sentirnos en paz, pasando tiempo de calidad con uno mismo, practicar el autocuidado, aprender a identificar y gestionar el temor a ser rechazados.

Esta herida podemos evitarla es compartiendo tiempo de calidad con el niño, hablando a menudo con ellos y prestando atención consciente a sus demandas afectivas.

La mejor manera de sanar la herida de humillación es soltando la carga pesada que el humillado lleva en la espalda, aprender a perdonar a las personas que lo dañaron, haciendo una tregua con el pasado para permitirse valorarse como la persona que realmente es.

El trato empático y afectuoso, el respeto y saber establecer límites con respeto evitará que nuestros niños sufran las consecuencias de una herida de humillación.

La herida de injusticia podemos sanarla es trabajar la rigidez mental, cultivando la tolerancia, la flexibilidad y la confianza en terceros.

Podemos evitarla trabajando con nuestros niños el valor y respeto hacia la diversidad y la tolerancia, creando la empatía, fomentando la crianza respetuosa, la expresión de sentimientos y el intercambio de opiniones e ideas.

Y por último, como sanar la herida de la traición, principalmente tenemos que trabajar la confianza, paciencia y tolerancia, como ésta herida suele crear personas posesivas y controladoras es importante trabajar la delegación de tareas a otros.

Para no favorecer a la creación de esta marca emocional es importante no prometer en vano a nuestros niños, mostrarnos coherentes con nuestras palabras y actos, y cumplir con las promesas que hacemos.

Estefanía López Paulín
Contacto: [email protected]
Número: 4881154435

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