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[VIDEO] ¿Qué le vas a regalar a tu niño interior?

*Es importante hacer las pases con nuestro niño interior, que pudo sentirse herido por no tener lo que esperaba. 

Estamos a diez días de que en México se celebre «El Día del Niño». Una fecha que conmemora y festeja a todos los pequeñines del país desde 1959, aunque curiosamente tradicionalmente se festejaba el ocho de mayo.

Cada 30 de abril en México las calles, parques y escuelas se llenan de alegría y festejo, es común ver a los padres e hijos disfrazados de superhéroes o de alguna caricatura de moda. Durante un día, el mundo se detiene, agradece y valora la existencia de cada pequeño, que con sus ojos llenos de asombro y esperanza nos hacen recordar todas las bondades que el mundo tiene para nosotros y año con año, mientras crecemos, vamos olvidando. Quizá realmente nosotros somos los que recibimos el regalo.

Desgraciadamente, este día no es de color de rosa para todos los niños mexicanos. Según el INEGI, en el país existen aproximadamente 3.6 millones de niños en pobreza extrema y entre 30 mil y 50 mil niños que se encuentran en situación de calle, a expensas de ser reclutados por el crimen organizado o perecer en las condiciones adversas de las calles.

Este es el agrio contexto que envuelve la celebración del Día del Niño en nuestro país. Todos hemos escuchado las duras historias de nuestros padres y abuelos sobre lo que fue ser niño en México hace 30 o 50 años, una época de carencia y transformación en la que se moldearon sus voluntades desde muy pequeños, habiendo niños que tuvieron que convertirse en adultos muy pronto porque era lo que el mundo les pedía, siendo su infancia un fugaz recuerdo en sus vidas.

Una de las cualidades más grandes de los mexicanos es el poder de encontrar la belleza aún en la tragedia, y esta cualidad resuena más fuerte en los corazones de los niños. Haciendo un viaje en el tiempo y recordando las historias de infancia de nuestros padres y abuelos, nos damos cuenta del poder de la imaginación y la amistad en aquellos años, donde con solo una pelota, un trompo o unas cuantas canicas, podías pasar tardes enteras de diversión con tus amigos de la calle, hasta que el sol se escondía y era hora de volver a casa. La simpleza y belleza de aquellos juguetes clásicos radican en la imaginación y creatividad, el poder de convertir un pedazo de plástico o madera en algo asombroso y de infinitas posibilidades.

Los juguetes terminan siendo como un mejor amigo para los niños, una compañía, un escape. En ese sentido, sabemos que ahora en nuestra adultez hubo juguetes que anhelábamos de niños y la situación de la vida no permitió que llegaran a nosotros. Las heridas y desilusiones en la niñez tienen repercusiones fuertes en nuestra vida adulta, es ahí cuando surge el famoso término del «Niño interior», el espíritu de nuestro niño que nos sigue acompañando y nos permite ver el mundo con el asombro e inocencia de una vida que aún no ha sido quebrantada.

¿Qué puedes regalarle a tu niño interior?

Regalarte ese juguete que te hizo falta en el pasado puede ser un acto muy poderoso, capaz de cerrar esa herida que de forma inconsciente ha lastimado tu vida. Haz un viaje al pasado y medita: ¿Qué hubieras querido recibir cuando eras niño? ¿Qué te hizo falta? Y concédele la oportunidad a tu niño interior de ser feliz.

Seguiremos informando.

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