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Paros y centellas

Por Carlos Pérez García

febrero 29, 2020 por Redacción

Veo muy lejos el final del sexenio, y, aunque algunos quieran que le vaya mal a México y al presidente, no deja de darme tristeza cómo se han venido descomponiendo las cosas. Tampoco celebro haber tenido razón sobre los riesgos con un líder de cierto perfil sicológico. Igual creo que no se debería complicar aún más todo esto y, bueno, sólo esperaría que la salida fuera rápida y menos dolorosa para nuestro país.

Miren, para Andrés Manuel López Obrador han sido terribles estas semanas y es posible que, de una u otra forma, tienda a desestabilizarse la política y la economía a mediano plazo. Así como puede haber círculos virtuosos en los que éxito llama éxito, los hay viciosos cuando los reveses o las complicaciones se van acumulando de modo sostenido. Incluso se favorecen rumores o nerviosismos en cuanto a golpes de Estado, propiciados por él mismo a pesar de ser tan remotos, al igual que especulaciones sobre atentados por el aparente uso de un chaleco antibalas en actos públicos.

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Nada de esto es probable ni deseable, pero sin duda el titular del Ejecutivo se ve muy agotado y las presiones desmedidas pueden afectar su salud, tal vez ya mermada por cierto sobrepeso y un infarto al miocardio. Que se cuide mucho más.

De ninguna manera le deseo mal, oigan, pero si no cambiara le podría ir menos mal con una enfermedad que lo incapacitara. Por ejemplo, las tendencias no auguran nada bueno en materia de seguridad, economía, salud,… y algo similar sucede con los feminicidios, que merecen comentarios adicionales.

Puede que su amplia victoria electoral en 2018 y su elevada popularidad, hayan hecho que se confíe demasiado y deseche otras opiniones que atribuye a “conservadores corruptos”, lo cual le ha impedido corregir errores graves. Quizá la prensa internacional no forma parte de un complot interno en su contra, y sus intentos por asociar cualquier problema al “neoliberalismo” rayan en lo cómico.

Ya hemos apuntado que en este uso la palabra no puede entenderse como un sistema económico, sino tal vez como una descalificación moral e ideológica de la corrupción y las privatizaciones. Pero eso de ver aquí el origen de los feminicidios simplemente no tiene lógica.

Viene el paro del lunes 9 de marzo (en contra del Coronavirus y de los usuales distractores) y hay varias incógnitas a resolver estas semanas. Que sea para bien… de unos y otras, sin extremos.

Acaso cabe señalar que no todos los hombres somos machistas y patriarcales; además, es un error rechazar que nos solidaricemos con las manifestaciones feministas. Tienen, sin duda, el apoyo de muchos: ya sean oportunistas o no, derechistas o no.

Este escribano, oigan, no concuerda con el feminismo radical o anti-masculino. Y menos acepta el machismo misógino o anti-femenino… Siempre ha pensado que los hombres están mejor junto a las mujeres (apoyándolas y apoyándose en ellas) y las mujeres irán mejor con los hombres a su lado (apoyándose en ellos y apoyándolos). Pero me queda claro que no todos (incluye todas) pensamos así.

La verdad, hubiera sido mucho mejor que estos 15 meses no dijera tantas cosas, e hiciera muchas más (muy concretas en economía y contra la corrupción, digamos). Aunque es notoriamente sensible a la pobreza y la desigualdad, ha confirmado una rara insensibilidad o insuficiente empatía con las mujeres o niñas que son victimadas, lo cual se puede derivar de de una cerrazón machista que viene a ser común entre familias provincianas (Guadalupe Loaeza, Reforma, 27/II).

De hoy en adelante, casi todo le va a parecer una pesadilla al presidente. ¿Habrá perdido la magia o, al menos, ya no le da para más…? De entrada, resulta revelador que, siendo un genio de la comunicación, ha logrado que un movimiento contra los feminicidios y la violencia de género, se haya convertido en un fuerte movimiento en contra de él. Y, dado que no escucha, aún falta lo peor en diversas áreas.

* PARA LA PRENSA INTERNACIONAL, el tema del actual presidente de México y su autodenominada 4T se ha venido calentando con numerosas críticas que cada vez son de mayor fondo. Se trata de varios de los medios más importantes a nivel mundial (España, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania).

No reproduzco en este espacio los nombres de periódicos y revistas ni los detalles de los duros cuestionamientos, pero en esencia se refieren a los graves problemas de inseguridad y feminicidios; de cambios en los sistemas de salud con desabasto de medicamentos; de la famosa cena de “extorsión” en la que “avanza hacia el régimen de un solo hombre y usa el terror” para doblegar a empresarios y oponentes por medio de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) en una estrategia similar a la de los cárteles.

En una de sus conferencias trató de responder algunos de los embates. Sin embargo, debería darse cuenta de que nunca podrá mejorar su imagen con amenazas a poderosos medios que difícilmente serían fifís corruptos y conservadores.

* LOS PARTIDOS POLÍTICOS YA no son lo que antes eran, o lo que pudieron haber sido con base en ciertas esperanzas. Estos meses han confirmado la pérdida de la mayor parte de sus supuestos militantes y el movimiento lopezobradorista que arrasó en 2018 no ha terminado de convertirse en un verdadero partido. El encogimiento se da tanto a nivel nacional como en las entidades.

Pero el desprestigio va más allá de las caídas en la afiliación de los partidos históricos (alrededor de -75% para el PRI y el PRD o casi -40% en el caso del PAN), ya que en general la gente no se siente representada por ellos a partir de sus resultados, tal como señala Beatriz Paredes. La generalización de que “la política es corrupta” se asocia al desprestigio de todos los partidos, junto con un buen número de sus candidatos, lo cual incluye a Morena.

AMLO habla mucho de corrupción y de los corruptos, aunque no precisa quiénes son a fin de actuar en consecuencia. Si se mencionan, deberán identificarlos para acotar la impunidad, además de descartar que todos los políticos y los partidos sean igual de corruptos pues eso no ayuda a la democracia.

No olvidemos las posibilidades de candidatos independientes en 2021 y 2024. Pero, ojo, deben acreditar muy buenos perfiles (auténticos, creíbles, capaces y honestos), aparte de que requieren organización, recursos y el apoyo o acompañamiento de ciudadanos y organismos. Entiendo que hay quienes se encuentran trabajando en estas líneas. A ver.

cpgeneral@gmail.com

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