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Miercoles, 19 de Junio del 2019

¿Oclocracia en México?

Por Carlos Pérez García

noviembre 3, 2018
obrador consulta

Y, bueno, semana tras semana se confirman algunos de los más negros presagios que hemos planteado aquí. Miren, sea lo que sea, no se trata de “se los dije” sino de “hagamos algo”.

Se perciben yerros o excesos del nuevo gobierno, con grandes costos (lo barato cuesta caro) y problemas adicionales. Sus fieles seguirán apoyando a AMLO, pero los cuestionamientos tienden a rebasar ya los peores momentos de Fox, Calderón o Peña Nieto.

Tal como las llamó tras su triunfo electoral, las benditas redes sociales se han vuelto una vía de crítica implacable en el período de transición (ya no al candidato sino a quien ha empezado a gobernar). A su vez, los organismos empresariales han sido claros y contundentes ante la disyuntiva artificiosa entre el NAIM o Santa Lucía.

Parece que todo estaba ya decidido, fríamente calculado, pues. Aunque eso no implica que estuviera bien calculado al ser una decisión política, no técnica ni económica, con un mensaje al sector privado: Aquí mando yo… Ahora vamos los buenos, sin los malos y sus intereses inconfesables.

Y, oigan, nos advierte que todavía habrá más de estas consultas espurias, lo que incluso podría allanar el camino a cambios constitucionales. De entrada, hay que tratar de entenderlo.

¿Qué se pierde con la cancelación? Muchísimo en numerosos renglones, pero lo más grave ha sido la confianza… que luego cuesta tanto recuperar. Los puntos positivos palidecen frente a los negativos, y si el problema allí era la corrupción había que extirparla, no matar al paciente.

Esta sería una faceta de la Cuarta Transformación con nuevas reglas a fin de que (a) el poder político ya no se pueda liar con el poder económico y, en un remedo trumpiano, (b) la mano dura contra los malvados lo fortalezca ante sus bases de feligreses. Pero, igual, saltan otros elementos.

Leo un poco sobre la oclocracia, que viene a ser una degeneración de la democracia: La peor de las seis formas de gobierno que clasificó el historiador griego Polibio (Monarquía, Tiranía, Aristocracia, Oligarquía, Democracia y Oclocracia). En esta última las decisiones no las toma el pueblo sino la masa manipulada por el líder, la cual decide sin suficiente información lo que cree que le conviene.

Se podría pensar que es un invento de los adversarios del lopezobradorismo. Pero Polibio vivió hace más de dos mil años y sus conceptos vienen de Aristóteles. Esta rara palabra (oclos significa muchedumbre, plebe o populacho) se asocia a la demagogia y las emociones irracionales con las que un gobernante maneja las inclinaciones de los grupos de menor educación.

También se dice que, al no haber meritocracia, la democracia se asoma al abismo de la oclocracia a partir de desinformación, prejuicios, nacionalismos y rencores, con un control creciente de los medios educativos y de comunicación.

Igual en los casos de Trump o el chavismo, la “voluntad del pueblo” no se apoya en razonamientos sino en obediencia ciega y fanatismos, con perfiles confusos y viciados que, en vez de la voluntad general, encarnan una mayoría tumultuosa que se ve embaucada y corrompida por un líder carismático.

Debemos evitar, se nos sugiere, que la democracia participativa se envilezca y se manche de ilegalidad para encubrir oclocracias y totalitarismos. Los intereses de algunos se sitúan por encima del bien común, o general. Y, en realidad, no estamos ante “un capricho popular” sino que tarde o temprano surge “un líder mesiánico que acaba asumiendo facultades de dictador”.

De hecho, se afirma que don AMLO ha impuesto un record como el primer presidente que logra una devaluación del peso y ocasiona una crisis económica antes de tomar posesión. Eso inició en broma, pero cada día se confirma la lamentable circunstancia.

Este escribano saltó al escuchar de nuevo que, en su conferencia de prensa, el Presidente Electo se tomaba la libertad de menospreciar los mercados. En fin, no termina de entender o se hace tonto al pasarse de vivo, con lo cual nos arriesga a todos.

La verdad, nunca se había generado tanta preocupación; creo que no puede ser y de plano no debe ser. Aún espero que lo de Texcoco se corrija (quizá sólo con inversión privada y sin corrupción), aunque cierto daño ya esté hecho.

Lo del NAIM, ojo, no es un problema de la ciudad de México ni de los ricos del país. Tampoco sería el “error de octubre” ni el final de “la luna de miel con los empresarios”. Si nos fijamos, se refiere al futuro de una nación pues serán insuficientes las buenas intenciones si no se cuenta con aptitudes ni equipos y asesores capaces.

La estrategia de la cancelación deja ver un alto grado de perversidad con dobles intenciones que pueden considerarse geniales, si bien sus costos van a ser enormes. Es crucial que, al observar y comprender, nos motivemos todos a favor de la eficacia y el éxito.

Habrá que ver si, para transformarse, México requiere de una catástrofe o nos bastará con una sacudida. Incluso ambas, digamos, por la ineptitud y el atropellamiento de los nuevos cuadros y dirigentes, ya no solamente por el cambio de régimen y los intereses que se ven afectados.

Disyuntivas hay; destaquemos algunas.

1) ¿Se trata de una alternativa de cambio de régimen, o sólo de una alternancia de gobierno?

2) ¿Debemos apoyar una mejora de fondo en las relaciones del Estado con el poder económico, o acaso una lucha más ideológica contra la inversión privada nacional y extranjera?

3) ¿Para abatir la pobreza y la desigualdad iremos en contra de los ricos y su riqueza, o a favor de que los pobres tengan empleos con inversiones de quienes crean riqueza en busca de utilidades?

Con todo, me queda claro que muchas de las broncas que generan AMLO y su gente sólo existen como consecuencias o reacciones a partir del priismo corrupto de EPN y sus cómplices. Cuestionar a unos exige que no dejemos de hacerlo con los otros. Y aunque nuestros presidentes sean un reflejo de los mexicanos, no tendrían que ser tan ruines o destructivos.

* EN VARIOS ESTADOS SE observa que las cosas no van mejor… son diferentes sus fases o personajes, pero no resultan alentadoras. Ya platicaremos, si bien realzo ahora que es muy sano que el gobernador comparezca ante el Congreso del Estado en temas de inseguridad o impunidad, a la vez que viene a ser despreciable un diputado machín, prepotente y violento que ¡amenaza a sus compañeras!

cpgeneral@gmail.com

@cpgarcieral

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