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Nuestra economía

Por Carlos Pérez García

agosto 22, 2020 por Redacción

Hace una semana comenté aquí que será mejor meternos a temas importantes sin hacerle el juego al régimen en los equívocos y espectáculos con los que trata de distraernos. Tal vez tengamos que buscar salidas en ejes jurídicos o económicos y sociales, sin que eso vaya a resultar contraproducente.

Si soy sincero, tiene grandes riesgos andar cambiando de presidente aunque los desfiguros de la pareja presidencial sean ya muy notables y frecuentes. Son ya elevados los costos en términos de contracción del ingreso nacional, pérdida de vidas humanas o desbordamiento de la inseguridad… y lo que viene no garantiza algo mejor.

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También intervienen aquí “pájaros nalgones” de ambos sexos, que desinforman a quien toma decisiones y hace tantas promesas, además de que se guardan las discrepancias con sus extrañas decisiones personales. En fin, mejor le damos ahora un vistazo a rasgos clave de la economía mexicana, que repercuten en el nivel de vida… esto es, la prosperidad o la pobreza.

  1. La economía no interesa por sí misma sino para desarrollar un país, sobre todo en lo social. Sin embargo, lo político o lo social nunca debe modificar de raíz el manejo económico porque resultaría contraproducente.
  2. Como en el resto del mundo, la intervención del Estado en la economía ha tenido una evolución a la baja que no es susceptible de revertirse. En períodos anteriores creció mucho y luego se redujo por diversas razones hasta llegar a alrededor de 90% de inversión privada y 10% de pública los últimos años, con 2.7% y 18.2% del PIB respectivamente, en una mayor competencia nacional e internacional.

III. Ya hemos comentado sobre eso de que “México sufrió 36 años de neoliberalismo económico entre 1982 y 2018”, los 6 sexenios de Miguel de la Madrid a Enrique Peña. En ese período se luchaba para evitar la repetición de las crisis de los 12 años previos de populismo (1970-82, con Echeverría y López Portillo) al haber dejado el desarrollo estabilizador de Díaz Ordaz y López Mateos (1958-70).

  1. Hoy la política económica sigue siendo (neo)liberal, tal como lo ha aclarado Carlos Urzúa que se vio obligado a renunciar a la Secretaría de Hacienda. De ello (control del déficit, banco central autónomo, manejo de impuestos, precios liberados, mercados competitivos…) si acaso las excepciones serían las “consultas populares” y las estrategias del sector energético (Pemex y CFE) en contra de la participación privada.
  2. Frente al colapso de la economía y su lenta recuperación, más valdrá pensar en una reactivación de la inversión privada y una Convención Nacional Hacendaria que vaya más allá de una Reforma Fiscal o la revisión del Pacto Fiscal. Se va a requerir la participación de todos los sectores y los mandatarios estatales con el Gobierno Federal, para modificar a fondo impuestos directos e indirectos y su repartición.

Que luego no salgan con “pos ni nos dijeron”. Y, ojo, lo que se necesita es unidad, no polarización ni persecuciones que se vuelven distractores. Tampoco quiero aventurar ahora qué tan mal vamos, pero estoy seguro que deberíamos ir mucho mejor.

Otro obstáculo es la corrupción, que ha sido mi preocupación desde hace cientos de artículos y ahí sí el gobierno actual ha expresado interés en combatirla aunque sea en forma disparatada y efectista, más que con un sistema eficaz que rebase lo anecdótico. Aquí se corrobora que los enfoques moralistas nunca van a funcionar para “erradicarla” a partir de buenas intenciones.

* EN LA REUNIÓN DE LA CONAGO y el presidente se advirtió un manejo para que las cosas no se salieran de madre (o sea, de cauce) con la colaboración del Gabinete y de los gobernadores encrespados. Quien mostró ser más político que científico, fue el doctor López-Gatell que se confirma como un declamador sobrado e ineficaz.

Bueno, ante condiciones adversas e incluso ríspidas, tiene mérito que no se hayan presentado escándalos allí si bien habrán de pasar semanas para que se puedan ir evaluando con mayor precisión los saldos hacia nuevas fases.

cpgeneral@gmail.com

@cpgarcieral

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