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No es mi mascota, es mi familia

* Llegar a casa y ser recibido con alegría por el miembro no humano de la familia es ya reconfortante,  una buena sesión de caricias y juegos es la mejor manera de quitarte el estrés

septiembre 9, 2019 por Redacción
mascota perro slider

La afirmación “no es mi mascota, es mi familia» se escucha con frecuencia. Esto es un hecho positivo, siempre que no olvidemos que nos estamos refiriendo a un animal, es decir, a un miembro no humano del grupo familiar.

Un perro, un gato, o la mascota que hayas elegido para compartir parte de tu vida, poco a poco –o a primera vista- va ganando un lugar de importancia en tus afectos. No es novedad, entonces, afirmar que un gran número de personas que poseen animales domésticos los consideran integrantes de la familia.

Salvo excepciones que no vienen al caso en este artículo, se trate de familias tipo o numerosas o de gente que vive sola, o mejor dicho que no comparte su hogar con otros humanos, los animales de compañía suelen ocupar un lugar importante dentro del grupo familiar.

Son excelentes compinches de juegos para los niños y una acompañamiento imprescindible para ancianos. También pueden aportarte la mejor solución para que te olvides de un día complicado.

Llegar a casa y ser recibido con alegría por el miembro no humano de la familia es ya reconfortante. No es aventurado afirmar que una buena sesión de caricias y juegos es la mejor manera de quitarte el estrés que existe en el mundo.

Cuando decidimos adoptar una mascota de un refugio o adquirimos un animal en un criadero, debemos ser conscientes de la responsabilidad que tomamos desde ese mismo instante con el animalito.

Son muchas las razones que se pueden mencionar cuando queremos explicar el por qué consideramos a nuestra mascota un miembro más del grupo familiar.

Si bien, es cierto que las situaciones ideales no existen, al igual que con los integrantes humanos de la familia, siempre intentamos darle lo mejor a los animalitos domésticos. Enumeramos solo algunos ejemplos:

Afecto y educación

Querer incondicionalmente a alguien –sea humano o animal- implica también una serie de responsabilidades. Por eso, es importante que, a quien integremos como miembro no humano de la familia:

  • Le tratemos con consideración.
  • Respetemos su naturaleza.
  • Le eduquemos y le pongamos límites.
  • Afrontemos sus errores y malos comportamientos sin castigos e intentemos corregirlos con paciencia y amor.

Salud física y mental

Seguramente sales corriendo al veterinario cuando adviertes que tu perro está enfermo y acompañas cada paso de su convalecencia. Pero no solo eso:

  • Le haces controles rutinarios.
  • Lo desparasitas.
  • Cumples con el calendario de vacunación.
  • Le proporcionas un lugar propio dentro de la casa, limpio y cómodo, donde pueda descansar.
  • Procuras darle una alimentación sana y nutritiva y acorde a su tamaño y edad.
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