
La educación sexual en la niñez y adolescencia es un tema cada vez más importante para el desarrollo integral de las nuevas generaciones. Contar con información clara y adecuada desde edades tempranas permite a los menores conocer su cuerpo y establecer límites saludables.
Expertos señalan que los hogares deben ser el primer espacio de confianza para hablar sobre estos temas. Mantener un diálogo abierto mejora la comunicación y fortalece la relación entre padres e hijos, lo que reduce la posibilidad de que los niños busquen información en fuentes poco confiables.
En muchos casos, el desconocimiento sobre sexualidad deja a los menores expuestos a riesgos como el abuso o el inicio prematuro de relaciones sin la orientación adecuada. Una educación temprana, por el contrario, brinda herramientas para protegerse.
Fomentar el respeto, la responsabilidad y el autocuidado desde la infancia es fundamental para que en el futuro los jóvenes construyan relaciones basadas en la igualdad y la confianza. La educación sexual, aseguran especialistas, no debe ser vista como un tabú, sino como una herramienta de prevención y bienestar.