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Mínimas

Por: CARLOS PÉREZ GARCÍA

agosto 17, 2019 por Redacción
AMLO CONFERENCIA

Válgame, insistían varios amigos en las redes, los cafés y las cantinas… No-es-po-si-ble: Los desatinos se multiplican y casi nunca son aceptados o corregidos.

Pensaba yo continuar hoy con el recuento histórico de frases o estribillos que, según veíamos la semana pasada, pueden resultar bastante confusos y pretenciosos en cuanto a cultura popular o no popular, al igual que como aforismos, apotegmas o máximas (mínimas). A menudo son utilizados con dolo y falsedad para hacer lo opuesto, distraer de lo real o simular lo que no es, de tal manera que se convierten en un verdadero peligro para un presidente que se autoengaña y, sobre todo, para un país que enfrenta problemas que requieren soluciones, no palabras.

De hecho, cada semana se dan novedades y actualizaciones en estos excesos o abusos, que merecen ser comentados. Bueno, si acaso esbozo aquí algo de ello.

1. Hay que ir rapidito con el cambio, sostiene AMLO, para “que no vengan luego nuestros adversarios a querer detenerlo o revertirlo”. Sin embargo, junto a su desdén por la técnica y la ciencia, esto lo ha llevado a cometer errores graves que luego se resiste a enmendar. Así no sólo retrasa más su 4T, sino que se ve amenazado el logro de los objetivos principales de cualquier transformación.

2. En sus querencias populistas, ha tenido el cuidado de no opinar sobre el resurgimiento del populismo en Argentina, que ya fracasó en el pasado… al igual que en México con Echeverría y López Portillo (1970-82) y ahora ha vuelto con López Obrador, aunque al inicio éste ha comprometido disciplina fiscal y monetaria (autonomía del Banco de México). En fin, ciertos morenistas “celebran este probable regreso” del peronismo pero la economía argentina se hunde ante tal perspectiva insostenible y, según se aprecia, difícil de corregir.

3. Ya ha exaltado antes la pobreza y la austeridad, así como la ignorancia, la inexperiencia o la honestidad para el trabajo. No tengo la menor duda de esta última, pero nadie coincidirá con su nueva afirmación de que “en el gobierno se requiere 1% de capacidad y 99% de honestidad”. Quizá sea ésta sólo una frasecita para enfatizar que es más importante la segunda que la primera, si bien en realidad no son excluyentes… ambas resultan imprescindibles y deben persistir e incluso sostenerse mutuamente. Vean su Gabinete… ¡que la ineptitud barata no nos salga demasiado cara!

4. De su ex-compañera Rosario Robles, había insistido que la perseguían para que como “chivo expiatorio” pagara las culpas de otros (o sea, del superior de ella). Ahora, con su encarcelamiento preventivo, dice que “es un logro el que no haya impunidad, el que exista un estado de Derecho”. ¿En serio, ya no hay corrupción ni impunidad?

Quiero suponer que ustedes, como yo mismo, podrán tener sus opiniones sobre todo esto. Digamos, sobre si se trata de tonterías e incongruencias. Creo que él es muy descuidado al hablar y, lo peor, al decidir.

Dicen que casi nunca se sienta a leer o pensar un poco, además de que parece asesorado por algunos de los doctores Monreal, Ackerman, Taibo o Jalife. A su vez, en materia de honestidad y congruencia tiene a la mano “expertos” como Ricardo Salinas Pliego, José María Riobóo, René Bejarano o Epigmenio Ibarra.

En todo caso, nuestro Presidente Constitucional es ya objeto de burlas y duras críticas por parte de varios de los medios internacionales de mayor prestigio e influencia. Difícilmente los debe llamar “prensa fifí” ni “hampa del periodismo” que “está molesta porque se acabó la corrupción”; tampoco les va a exigir que “se porten bien” con su transformación. Pero, ojo, todo ello afecta la confianza en México.

Es lamentable que hayamos caído en la temible “trampa de la desconfianza”, un círculo vicioso que se va acumulando y resulta muy difícil de romper. Miren, si ya no se puede dar marcha atrás en la absurda cancelación del Nuevo Aeropuerto se necesitarán mejores noticias del extranjero (Trump, T-MEC,…) y, sobre todo, un dificultoso e improbable cambio de presidente o bien sólo que el actual escuche y deje de hacer tan mal algunas cosas importantes. Esto último, sin embargo, luce aún más difícil o remoto.

De una larga y cuidadosa observación, concluyo que AMLO viene a ser un hombre muy ingenuo (en Historia, Economía, tecnocracia o condición humana), pero que no por ello deja de ser sumamente astuto y taimado en política. Es así que a menudo trata de pasarse de vivo… con los graves riesgos que ello implica.

* EL DEPORTE Y LA opinión pública en México se vieron sacudidos por los triunfos de la delegación de nuestro país en los Juegos Panamericanos de Lima, lo cual confluyó en una respuesta generalizada contra un gobierno que se quiso apropiar de esos logros. Fue ésta, en cierta medida, una reacción lógica de la denostada sociedad civil ante abusos del poder. Estuvo bien que se reculara.

Patéticos resultaron los intentos de agandalle con lujo de demagogia y simulación, pero también deberíamos reconocer que a diferencia del NAIM, las Estancias Infantiles o el Seguro Popular, no fue cancelada la participación de México en ese importante evento deportivo. Me preguntaba yo si ahora se podría dar marcha atrás en algo de lo que sí se ha cancelado en forma arbitraria, para eliminar sus fallas y afianzar esos proyectos o programas tan necesarios. Ya no lo espero, la mera verdad, pero aun así no dejo de soñar en un mundo mejor.

Lo de la medalla a un presidente que escamoteó apoyos a los deportistas, fue un triste ejemplo de la abyección de una empleada débil ante la personalidad malsana de quien aceptó sonriente el premio. Vino a ser una vergüenza que tendió a oscurecer el ánimo por lograr estas y otras cosas significativas a pesar de los malos gobiernos.

Los repartos de efectivo dan popularidad y ayudan a contrarrestar impresiones negativas, pero tampoco vamos a dejar que nos quiten ciertas esperanzas.

Queda, eso sí, la confirmación de una terrible mitomanía y sus peligros, así como el resto del conocido perfil sicológico de un emproblemado mandatario: megalomanía, egocentrismo, complejos narcisistas y síndrome de Hibris o desmesura, en el que alguien cree saberlo todo y, desde su posición de poder, rebasa límites con sus excesos de confianza… a pesar de obvios desconocimientos en lo mucho que desdeña.

* AUN CON SUS TONTERÍAS, el presidente López Obrador no es tan tonto como algunos suponen. Además, tiene una misión de cambio y va contra la corrupción con gran apoyo popular.

cpgeneral@gmail.com

@cpgarcieral

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