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Los diputados que tenemos

Por María Luisa Paulín

El 15 de septiembre los diputados que integran el Congreso del Estado inician su segundo año de ejercicio, pero en los resultados de su primer periodo de gestión nos quedan a deber, y mucho.

Si bien la actual Legislatura no ha dado espectáculos bochornosos, lo cierto es que nuestros diputados prefieren exhibir sus agendas personales en redes sociales, sus viajes, aficiones o gustos por la comida o la bebida.

Una cosa es cierta: el control lo tiene el diputado del Partido Verde, Héctor Serrano. El presidente de la Junta de Coordinación Política no ha permitido que se le salgan del huacal las bancadas.

Con mucha mano izquierda mantiene quietos a Rubén Guajardo, del PAN, y a Carlos Arreola, de Morena. Ellos son los más desbocados; jóvenes como son, andan descubriendo el mundo y gustan de lucir cuerpo antes que su inteligencia o audacia política.

De los 27 que cobran como diputados, si acaso cinco atienden su responsabilidad con profesionalismo; el resto pretexta trabajos de recorridos por sus distritos para justificar la quincena.

Otros, como Tomás Zavala, representante del primer distrito con cabecera en Matehuala, además de inepto es cobarde. Ha querido sorprender a más de uno con su carita de mustio para impedir que se le cuestione y se le pidan cuentas. Es mala persona, mal diputado y en algún momento lo alcanzará la justicia por tantas atrocidades que ha hecho en su vida.

Cuauhtli Badillo quiere ser candidato a la presidencia municipal por Morena, pero el diputado federal Juan Carlos Valladares aparece en casi todos los eventos de inauguración o arranque de obras del gobernador Ricardo Gallardo en la capital potosina. Hay voces que lo señalan como la ficha para buscar la alcaldía por el Partido Verde. Prudente, el empresario ni confirma ni desmiente las versiones, pero se deja querer.

De Marco Gama, de Movimiento Ciudadano, se esperaba mucho más. Con los antecedentes de senador de la República y también de diputado, se creía que marcaría la diferencia, pero nada más lejos de la realidad.

Sara Rocha y Frinné Azuara son astutas como ellas solas. Rocha vende caro su amor como dirigente del PRI y coordinadora de bancada. En los pasillos del Congreso dicen que es la más verde de los legisladores.

Mirella Vancini compró la diputación a la dirigente del PAN, Vero Rodríguez, así que no hace el menor esfuerzo por demostrar capacidad de nada porque pagó mucho dinero y en efectivo, mientras que Aranzazú Puente parece que se afectó con los eclipses. Hace lo que le toca y de ahí no hay poder humano que la mueva, luego de que en la Legislatura anterior era protagonista efectiva.

Luis Castro, de los Verdes, está metidazo en el tema de generar leyes que protejan a las personas con discapacidad y eso lo coloca en otro nivel. Dulcelina Sánchez es una de las más activas, pero privilegia los recorridos por su distrito.

Dolores Robles, César Lara, Paty Aradillas y Fernando Gámez cuidan el proyecto del gobernador Ricardo Gallardo, pero César Lara, Roxana Hernández y Briseire Sánchez nadan de muertito; para ellos el trabajo legislativo está en chino.

Del exlíder magisterial Crisógono Pérez se esperaba más acción, pero no parece interesarle la labor legislativa si no es para cobrar y acrecentar su fortuna hecha a costa de las cuotas sindicales de los profes afiliados a la Sección 26 del SNTE.

De los diputados emanados del PT, Jacquelinn Jáuregui prometía mucho más pero también se eclipsó; Diana Ruelas y Leticia Vázquez no son dignas ni de un boletincito al mes.

En cuanto a los de Morena, Gaby López enloqueció con el cargo y se volvió grosera y prepotente; el personal del Congreso le saca la vuelta porque tiene muy mala educación. Luis Emilio Rosas Montiel trae la escuela de su padre, Salomón Rosas, un indiscutible político profesional, experto en sobrevivir a todas las batallas y partidos.

José Roberto García y Jeanine García, de vez en cuando, destellan, pero no han hecho crecer su movimiento; sus compañeros Arreola y Badillo acaparan todo y todo es todo.

De lo bueno que sí hicieron los legisladores, de la mano de Héctor Serrano, hay varias cosas: el Congreso de San Luis Potosí se convirtió en uno de los primeros en aprobar las reformas constitucionales federales, entre ellas la que dio origen al nuevo Poder Judicial.

Quitaron las molestas y feas vallas que a alguien se le ocurrió colocar en los accesos al recinto legislativo de Jardín Hidalgo. Aprobaron 250 decretos y privilegiaron leyes en favor de niñas, niños y adolescentes, adultos mayores; también aprobaron sanciones severas para maltratadores de animales.

Comienzan un segundo año en el que los señores diputados y diputadas tienen la obligación de redoblar esfuerzos. Que así sea o, si no, pues que aguanten los reclamos.

P.D.1.– Luego de los moquetes que el dirigente nacional del PRI, Alito Moreno, le propinó al morenista Gerardo Fernández Noroña, las huestes locales se envalentonaron en redes sociales aplaudiendo a su líder. Lo cierto es que en toda su historia política, Alito no había sido tan aplaudido como en esta ocasión. Noroña vivirá por siempre con el puñetazo que le colocaron en la mera boca, en vivo y en cadena nacional. ¡Upsi!

P.D.2.– Las asambleas de Morena son una verdadera farsa. Si la dirigente Rita Ozalia Rodríguez está abonando el camino para que su hermana, la secretaria de Gobernación, sea candidata a la gubernatura en 2027, que nadie se sorprenda cuando se le dinamite el camino a la poderosa Rosa Icela. En las asambleas, el 90 por ciento de los que acuden no están afiliados a Morena y el otro 10 no tiene ni la menor idea de lo que les toca hacer.

P.D.3.– ¡Feliz regreso a clases!

Hasta la próxima.

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