El tiempo - Tutiempo.net
Hoy es Jueves, 17 de Octubre del 2019

La pereza y la voluntad

* Si la Voluntad es “la energía que nos mueve a la acción”, la Pereza es aquella que nos paraliza mediante sus átomos malignos

julio 10, 2019 por Redacción
PEREZA

La Pereza es la gran aliada de la entropía que nos degenera el sistema nervioso y nos hace inútiles en el diario vivir.

Pereza y Voluntad están cada una en las antípodas del terreno psíquico. El mundo rebosa Pereza y adolece de falta de Voluntad. La Voluntad es una de las muchas virtudes que nos han robado los defectos psicológicos y hemos de rescatarla de entre las prisiones (anímicas) adonde ha sido llevada a causa del adormecimiento de nuestra Conciencia.

La Voluntad es uno de los atributos del Ser interior profundo y a esa voluntad nos remitimos cuando oramos el Padre Nuestro y decimos: “Hágase tu voluntad así en los Cielos como en la Tierra”. Empero no debemos olvidar es otra frase que nos señala: “A Dios rogando y con el mazo dando”.

La Pereza es la fuerza del Yo, del maligno, del inicuo citado por Pablo de Tarso, y su fin no es otro que alejarnos de la Gran Realidad.

La Pereza puede ser Intelectual, y en tal caso nos impide ahondar en nuestra santa doctrina y en los textos sagrados, con lo cual quedamos indefensos, sin argumentos, para combatir al monstruo de las mil caras. La Pereza intelectual lleva a algunos a dejar que “otros piensen por ellos”, dizque para no comerse los sesos.

La Voluntad nos acerca, mediante nuestras prácticas y nuestras lecturas del Quinto Evangelio, cada día un poco más al reino del Padre mediante el análisis y comprensión de aquello que hemos leído y practicado.

La Pereza en el centro emocional nos mantiene atados a las emociones inferiores (tristeza, ansiedad, odios gratuitos, recuerdos fatuos, etc., etc.) hasta convertirnos en vegetales. En este centro la pereza nos lleva al desarrollo de siete chakras tenebrosos que llevamos en el bajo vientre, los cuales nos comunican directamente con las dimensiones inferiores.

El alimento de las emociones inferiores es muy variado y va desde películas de terror hasta una larga lista variopinta de impresiones desagradables que dañan nuestro Centro Emocional.

Por otra parte, la Pereza incubada en el centro emocional nos hace su- jetos muertos para la vida social y terminamos siendo misántropos, criaturas aisladas que aman el silencio, no por la virtud que encierra el “saber callar” sino porque eso nos evita tener que pensar y hablar.

La Voluntad es el botón que una vez encendido nos advierte de la llegada de malas impresiones, malas vibraciones, estados equivocados, extravíos psicológicos, etc., etc., y se erige entonces como guardiana de nuestro equilibrio psíquico y anímico.

La Pereza en el centro motor nos fosiliza, pues órgano que no se usa se atrofia. El vehículo físico necesita ejercicio para no entrar en entropía. Asimismo, la Pereza es una de las causas del aturdimiento anímico de la humanidad, que ha terminado sumida en el hedonismo y en el completo abandono material y espiritual.

La Voluntad en acción nos mueve al ejercicio físico para tonificar nuestro vehículo y, por otra parte, mediante las runas, las vocalizaciones, la gimnasia de la Lamasería, los ejercicios zodiacales, etc., etc., etc., agiliza nuestra anatomía oculta, todo lo cual nos lleva a convertirnos en criaturas activas física e internamente.

La Pereza actuando en el centro instintivo nos convierte en trogloditas. Nos deforma físicamente mediante su aliada la Gula y nos hace perder la euritmia correcta. La Pereza metida en el centro instintivo es una de las causas de los estragos en el proceso de la digestión. Así tenemos ANABOLISMO (digestión rápida) o CATABOLISMO (digestión lenta o perezosa). Esto produce asimismo el llamado estreñimiento.

La Pereza instintiva nos induce al desorden físico y anímico porque terminamos siendo zombis y finalmente TODO NOS ES IGUAL. Terminamos perdiendo el sentido lógico de la existencia.

La Voluntad nos mantiene firmes en nuestra dinámica esotérica, nos otorga frutos internos (experiencias metafísicas como resultado de nuestras prácticas y disciplinas), nos hace fuertes ante la adversidad, ante las pruebas del Camino, nos llena de esperanza y vigor para continuar en la Senda a pesar del sendero probatorio.

La Pereza en el centro sexual ocasiona un verdadero caos en nuestra vida material y espiritual. Esta forma de la Pereza termina llevándonos hasta un estadio involutivo, verdaderos cerdos (machos o hembras) condenados a ser parásitos allí donde vayan o donde se encuentren.

La Voluntad nos mantiene en forma para vencer al Yo en todos los estadios, incluyendo el sexual. La Voluntad es fuego transmutado en luz. Recordemos que quien vence el deseo egoico en el sexo lo vence en todos los terrenos de su vida.

La Pereza en el verbo nos hace caer en la charlatanería insubstancial y ambigua. Por otra parte, la Pereza verbal nos priva de “preguntar cuando hemos de hacerlo”, con la consecuente ignorancia que heredamos acerca de los peligros del Camino. El Bhagavad Gita nos dice: “Oh, Lanú, recuerda que Krishna perdió una de sus pruebas por no haber preguntado a tiempo sobre la misma…”

La Voluntad aplicada sobre el Verbo nos evita entrar en discusiones baratas, diálogos de sordos, palabras arrítmicas, y nos aparta de los karmas ocasionados por el mal uso del don de la palabra.

La Pereza convierte a las mujeres que son sus esclavas en falsos pi- lares del hogar, abandonando sus tareas domésticas con un sin fin de excusas y trayendo toda clase de infortunios sobre sus hijos por causa de la negligencia. A los hombres los hace frágiles, flacos psicológicamente e irresponsables, con el añadido del abandono en que suelen sumir a sus esposas e hijos. Sujetos perezosos no son nunca “buenos dueños de casa”. Gentes así prefieren que sea la esposa o sus hijos quienes los mantengan, porque ellos prefieren entregarse a su abandono.

La Voluntad nos hace ingeniosos porque el cerebro y la mente, agilizados mediante la disciplina esotérica, siempre nos dan ideas y nos hacen brillantes en todas las facetas de nuestra existencia. El voluntarioso cumple con aquella frase popular que a la letra reza de este modo: “Al que madruga, Dios le ayuda”.

“La Pereza va tan despacio que a la miseria no le cuesta trabajo alcanzarla”, exclamó Confucio. Y asimismo Rousseau apuntó: “La Pereza es la bestialidad del cuerpo, así como la bestialidad es la pereza de la inteligencia”.

“La Voluntad firme es el secreto de llevar a cabo las empresas más arduas; con esta firmeza comenzamos por dominarnos a nosotros mismos”, expresó Balmes. Por otra parte, Horacio, el insigne poeta griego, dijo: “Procuro que las circunstancias se sometan a mí, y no yo a las circunstancias”.

La Pereza está llena de justificaciones para seguir expandiéndose cada día más en nuestro espacio psicológico y terminar gobernando nuestra vida.

La Voluntad siempre va al grano de las cosas y no gusta de los rodeos de ningún tipo, porque ella se refuerza con los hechos y detesta las teorías y el aburrido proceso del pensar tedioso que no nos conduce a nada.

La Pereza es esclavista en un ciento por ciento y poco le importa sumirnos en la ruina.

La Voluntad es liberadora en su quehacer. Simón Bolívar fue un claro ejemplo de ello. Siendo un bodhisattva caído (del rayo de la Voluntad) fue, sin embargo, capaz de liberar a cinco países (Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia) del yugo español. Gandhi, con su enorme voluntad y capacidad de sufrimiento, liberó a la India del dominio brutal inglés. Moisés, con su voluntad liberada, abrió las aguas del Mar Rojo para escapar él y su pueblo de la calamidad que los perseguía.

Por eso, queridos hermanos, hagámonos aliados de la Voluntad si queremos apartarnos de Maya (las ilusiones de este mundo) y conocer y palpar las grandes realidades que encierran los dominios del Padre que está en secreto.

Compartir en Whatsapp