
La moda atraviesa un proceso de transformación en el que la sostenibilidad se ha convertido en un factor central. Diseñadores y marcas emergentes apuestan por el uso de materiales reciclados y textiles orgánicos, reduciendo el impacto ambiental de la industria.
El fenómeno de la “moda rápida” ha generado críticas por la contaminación y explotación laboral que implica. Ante esto, los consumidores jóvenes prefieren prendas de segunda mano o producidas bajo esquemas de comercio justo.
Las grandes casas de moda han comenzado a incluir colecciones ecológicas en respuesta a la demanda de un público cada vez más consciente del cambio climático. Esta transición se refleja en pasarelas internacionales y tiendas en línea.
Expertos aseguran que la moda sostenible no es una tendencia pasajera, sino un cambio estructural que marcará el futuro de la industria textil y el comportamiento de los consumidores.