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Miercoles, 23 de Enero del 2019

La era de la intolerancia

Por Hugo Torres

enero 8, 2019

La expansión del acceso al internet y la masificación del uso de las redes sociales han provocado un fenómeno que, por increíble que parezca, es de intolerancia entre los ciudadanos.

Ahora, como nunca, tenemos acceso a información de todo tipo y de todos los rincones del mundo, sin embargo los usuarios de redes sociales son intolerantes ante las ideas o expresiones de las personas.

Cualquier comentario, por ingenuo que parezca, con la facilidad de un clic es calificado de machista, misógino, homofóbico, clasista, sexista, racista, feminista, represor, opresor, capitalista, comunista, socialista, anarquista, marxista, heteronormativo, transfóbico, xenofóbico, ambientalista, animalista, consumista, heteropatriarcal, matriarcal, amarillista, gallardista, navista, chairo, fifí, chayotero, chapulín y cuanto adjetivo se le ocurra al crítico en potencia.

Lo cierto es que pocos se atreven ya a emitir un punto de vista que, algunas veces, es fundamentado, la mayoría ha optado por las descalificaciones. Una probable explicación a ese fenómeno podría ser que las redes sociales sirven de válvula de escape ante el estrés del día a día, pero desconozco si sea válido ofender en busca de un bien personal.

Descalificar el pensamiento o acción del otro es un fácil, cualquiera con un mínimo de envidia y un dispositivo a su alcance lo puede hacer, la pregunta es ¿qué acompaña a esa descalificación? nada, es la respuesta. No hay una propuesta mejor, ni siquiera un debate de ideas. La mayoría se conforma con la descalificación y el ataque para seguir con la navegación en Facebook o Tweeter y no pensar en las palabras de rencor que se emitieron, sino más bien en busca de una nueva presa para atacar.

En la era de las libertades de que mis contemporáneos y yo somos parte, espero que el ejercicio de la crítica evolucione, espero que en algún momento se privilegie el debate y dejar en el pasado los descalificativos fáciles, aunque, lamentablemente, puede ser que eso sea mucho pedir.

A mis lectores, les deseo un año de dicha, prosperidad, amor y paz y sobre todo que sean felices.

Hasta la próxima.

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