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La importancia de los árboles en la generación de nubes

*Mediante un proceso llamado evapotranspiración, extraen agua del suelo y la liberan desde sus hojas hacia la atmósfera

El ciclo del agua, fundamental para el equilibrio climático, es una danza compleja de fenómenos físicos y biológicos. Si bien su resumen implica la formación de nubes, la precipitación y el retorno del agua a la atmósfera, el papel de los árboles en este ciclo es más profundo de lo que se suele reconocer.

Además de ofrecer sombra y oxígeno, los árboles, mediante un proceso llamado evapotranspiración, extraen agua del suelo y la liberan desde sus hojas hacia la atmósfera. Esta contribución forestal no solo aumenta la humedad relativa en el aire, sino que también, de manera inesperada, puede influir en la formación de nubes.

Contrariamente a la creencia común, las nubes no son vapor de agua visible, sino la acumulación de diminutas gotas o cristales de hielo en suspensión en el aire. Su formación requiere condiciones específicas: altos niveles de humedad relativa y cambios en las condiciones atmosféricas locales. Sin embargo, hay un componente crucial en esta ecuación: los núcleos de condensación.

Estos núcleos, constituidos por partículas diminutas como polvo, esporas o microplásticos, tienen la capacidad de retener moléculas de agua y son esenciales para que las gotas de condensación se formen. Curiosamente, algunos de estos núcleos provienen de compuestos orgánicos liberados por los árboles, conocidos como sesquiterpenos, destacando el β-cariofileno.

Un estudio reciente, dirigido por Lubna Dada y colaboradores del Instituto Paul Scherrer en Suiza, ha revelado el papel fundamental de estos compuestos emitidos por los árboles en la formación de partículas atmosféricas. Los sesquiterpenos, al oxidarse en la atmósfera, generan partículas de alta masa molecular que son altamente higroscópicas, facilitando la condensación y contribuyendo a la formación de nubes.

Este descubrimiento revela la estrecha relación entre la dinámica atmosférica y la actividad de los árboles. Los bosques, a través de la liberación de sesquiterpenos y la evaporación de agua, impulsan activamente procesos cruciales para la formación de nubes. Este vínculo subraya la intrincada relación entre la vida vegetal y la complejidad de la atmósfera, una simbiosis que se manifiesta en cada gota de lluvia que cae.

 

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