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Viernes, 24 de Mayo del 2019

Fin del cuento

Por: Carlos Pérez García

diciembre 22, 2018
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Es lo que hay por acá. La semana pasada iniciamos un relato de las consecuencias de una rebelión en la pequeña granja y su comarca… concluye ahora. Don Vito, el gran líder de los cerdos y de todos los camaradas animales, reflexionaba sin apuros sobre los peligros que le advertían en su rebelión triunfante.

Al correr el tiempo, los camaradas se fueron olvidando de aquello de un futuro feliz, pues las cosas cambiaron aunque casi no se dieron cuenta. Desde que las granjas se proclamaron República y se le eligió Presidente, todos trabajaron duro y se confirmaba que “el Camarada Vito siempre tiene razón”.

Así, a la larga, resulta que quedó inscrito un solo mandamiento: Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros. Y, la verdad, los cerdos nos veíamos ya como humanos.

No había duda de la transformación ocurrida en nuestras caras. Los demás animales “miraban a un cerdo y después a un hombre, a un hombre y después a un cerdo…”. No podían distinguir cuál era cuál.

Eso de volver más pareja una comarca aunque casi todos estén peor, resulta menos favorable que crear riqueza y oportunidades.

Aún más, el sesudo autor dijo después que “cambiar una ortodoxia por otra no supone necesariamente un avance”. Lo de hoy no es un marxismo que asuste, sino una ingenua utopía que acabará como otros totalitarismos.

La dualidad de buenos y malos no tuvo futuro, y así su fracaso abriría las puertas a una auténtica transformación.

* BUENO, A PARTIR DE lo visto estas tres semanas, se confirman diversas inquietudes respecto al nuevo gobierno de México. Esto es usual en una narrativa de cambios o transformaciones, pero aun con objetivos tan razonables como disminuir los abusos, la pobreza y la desigualdad, nos dejan dudas los medios que se proponen para tratar de conseguirlos. No todo está mal y los ataques desmedidos pueden resultar contraproducentes pues los fieles y su líder se aferran aún más.

Aunque es muy positivo que el líder esté dispuesto a ejercer el poder, son evidentes las tendencias a desparecer algo en lugar de mejorarlo; eliminar al enfermo, no sanarlo; destruir lo inadecuado, no rehabilitarlo; recortar los presupuestos, no robustecer los programas… El radicalismo, oigan, tiende a desequilibrar la economía y a espantar la inversión privada con inflación creciente que pueda complicar todo en una crisis, de la cual sobraría a quién culpar.

Hay programas federales que son eliminados por pésimos manejos de gobiernos estatales, como es el caso del Seguro Popular, en vez de sancionar a los gobernadores y sus cómplices. Claro, en el mundo real los incrementos anteriores a la gasolina no se revierten sino que se mantienen para lograr un presupuesto que, si bien insuficiente, sea al menos equilibrado.

Impresiona, eso sí, la tenacidad de un presidente que le está echando ganas, pero continúan los atropellamientos y los extraños errores en todo el gobierno. Reconocer y corregir éstos tiene mérito e inclusive le escuché decir que “sólo las divinidades no se equivocan”… espero que, con las simulaciones o justificaciones que quiera, corrija el notorio error del NAIM y sus mayores costos e inexistentes beneficios.

Aunque algunos de esos “errores” no eran tales, fue a partir de las reacciones negativas que fueron bautizados así para justificar las correcciones. Otros sí han sido equívocos e incluso graves como la popular pero torpe intención de sustituir la política económica con algo anti-neoliberal, o la mañosa autorización de la Madre Tierra para un gran proyecto que sin los estudios necesarios podría resultar funesta.

Estos días también hubo críticas a varios miembros del Gabinete Federal, sobre todo por deslices verbales de forma o de fondo. Algunos han sido cuestionados con devastadora crueldad, ya sea por tonterías evidentes o interpretaciones severas de giros discursivos.

Recordemos a Maquiavelo: Para valorar la inteligencia de un príncipe, hay que examinar el equipo del que está rodeado… y, si no tiene la inteligencia, debe descubrir quién la tiene, sin confundir adulación con lealtad ni aceptar que le escondan la verdad. El millonario de mi artículo anterior, Warren Buffet, igual apuntaba: “Es mejor rodearte de gente mejor que tú”.

Miren, la pausa navideña puede servir para pensarle a este arranque sexenal y sus posibles consecuencias a partir de correcciones o ratificaciones. Por encima de los observadores que no tenemos mayor injerencia, esto atañe a los liderazgos que, ojalá, se pudieran acercar a sus objetivos sin que se tenga que caer en sucesos de sangre con sacudidas económicas y políticas.

Este fue otro annus horribilis de corrupción e impunidad, pero también ha traído la esperanza de muchos con el popular candidato que llevaron a la victoria. Queda ver si las cosas empiezan a mejorar o empeorar… Ojalá que nuestro país no se vuelva una “fábrica de pobres” apoyados con dádivas en lugar de educación y oportunidades, pues el nuevo gobierno está siguiendo paso a paso la experiencia chavista de Venezuela, y debemos averiguar qué implican esas estrategias.

Una clave aquí, ojo, sería que disminuir la pobreza no es lo mismo que combatir la desigualdad… de hecho, se pueden oponer entre sí: en China, digamos, han preferido lo primero aunque aún no ceda la inequidad, y los populistas anti-neoliberales se suelen inclinar por la igualdad a pesar de que aumente el número de pobres, que son sus clientes. Tienden a una igualación con más pobres (distribución de la pobreza) y menos ingresos para la clase media hacia arriba (menor creación de riqueza).

Cuestionar lo que sucede —o incluso jactarse con el tradicional “se los dije”— no significa avalar o defender lo que sucedía antes… aunque algunos empiecen a extrañar ese orden de cosas menos incierto. Mientras tanto se dividen y polarizan los chairos contra los fifís, en esa dualidad de los “buenos y justos” contra los malvados neoliberales.

Bien se dice que ya no se trata de izquierda o derecha, sino de ayer o mañana.

* TODO LO MEJOR LES desea su servidor en esta temporada de reflexión y reuniones familiares. En fin, amable lector, lectora, seguiré en este espacio el último sábado del año, así como el primero del ya cercano 2019: el día 29 encontrarás aquí los resultados de mi Quiniela del 2018 con 10 pronósticos correctos o incorrectos, y el 5 de enero tendré a tu consideración la “polla” o Quiniela para el 2019, tal como lo he venido haciendo año tras año.

cpgeneral@gmail.com

@cpgarcieral

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