La Facultad de Estudios Profesionales Zona Huasteca de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) lleva a cabo el proyecto Ruta de la Ciencia y Tecnología 2025-2026, una iniciativa que busca atender e impulsar a niñas y niños con aptitudes sobresalientes en distintas áreas. La doctora Candy Carranza Álvarez, docente e investigadora de la institución, explicó que el programa nació gracias a una colaboración con profesores de la Universidad Pedagógica Nacional, quienes buscaban un espacio donde brindar acompañamiento académico a estudiantes con capacidades muy por encima de la media.
Señaló que, aunque existen programas dedicados a la atención de niñas y niños con dificultades de aprendizaje, casi no hay propuestas enfocadas en menores que destacan en conocimientos, habilidades artísticas, científicas o deportivas. Por ello, la idea fue crear un proyecto integral que les permitiera desarrollar ese potencial. Tras la aplicación de pruebas se identificó a 25 menores con aptitudes sobresalientes.
La doctora Carranza comentó que primero se realizaron reuniones y capacitaciones con docentes de educación básica para adecuar herramientas didácticas y preparar a quienes impartirán los talleres. Aunque la universidad ha organizado ferias de ciencia, dijo que trabajar directamente con grupos de niños en clases estructuradas implicaba un reto distinto, por lo que era importante contar con una preparación previa.
El programa tiene una duración de noviembre de 2025 a junio de 2026, en el que se aprovechan los viernes de consejo técnico, cuando los menores no tienen clases regulares. En lugar de permanecer en casa, acuden a la universidad en horario escolar, de 8:00 a 13:00 horas, donde hay sesiones temáticas y prácticas en laboratorios. La dinámica combina clases breves, recreo y actividades experimentales. Las primeras sesiones abordaron temas como el medio ambiente, el mundo microscópico y la química de los alimentos. También elaboraron un filtro de agua con materiales reciclados, midieron la calidad del aire y observaron muestras al microscopio.
Según la investigadora, la respuesta de los niños superó cualquier expectativa. Compartió que al iniciar la primera sesión tenía algo de nerviosismo sobre cómo reaccionarían, pero los menores demostraron gran interés.
La doctora Carranza Álvarez mencionó que el proyecto incluye un proceso de evaluación continua por parte de la UPN para medir el avance de las y los participantes. Destacó que este tipo de iniciativas fortalece la vinculación social de la universidad y promueve vocaciones científicas desde edades tempranas, algo que consideró fundamental para el desarrollo de la región.
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