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Viernes, 24 de Mayo del 2019

Es… ¿Será?

Por Carlos Pérez García

diciembre 1, 2018
andres manuel lopez obrador

Hoy, para muchos, es una oportunidad de descanso o entretenimiento. También, para la mayoría, viene a ser un día luminoso de esperanza, de optimismo, de elevadas expectativas…

Me queda claro que, para millones y millones de mexicanos pobres, hombres y mujeres que incluso han sufrido abusos o discriminación, debe ser el inicio de algo que traiga tiempos mejores.

No es cuestión de que se vayan los malos y lleguen los buenos. Tampoco se trata de que se acabe la injusticia y la ignominia, para dar paso a una nueva era de equidad, dignidad y felicidad. Nadie dijo que el mundo fuera justo. Casi nunca lo es… al menos, no para todos. Pero ya no deben reinar la pobreza y la corrupción.

Miren, aunque el diagnóstico tira a bueno, la medicina puede empeorar al paciente, tal como reiteran hoy los mercados y los grandes medios internacionales que se especializan en economía y finanzas. Los riesgos son muy elevados.

Me surge así una respetuosa súplica al presidente que entra en funciones. No es la típica carta abierta repleta de indicaciones y exigencias, sino sólo un leal y cuidadoso apunte con las mejores intenciones. Veamos, pues, la breve nota.

SEÑOR, LLEGA USTED A lo que buscó la mayor parte de su vida aun sin las aptitudes técnicas o las capacidades emocionales que se requieren para tan alta responsabilidad. Eso sí, en décadas de lucha y de pausas tras derrotas, aprendió mucho y mejoró bastante. Pero, si bien escribió libros, no estudió o entendió lo suficiente ciertos temas como para no caer de nuevo en aquella candidez de activista estudiantil.

Ni modo, ahora la madurez es clave. A la larga la justicia social (o el populismo justiciero e igualitario) no funciona así nomás. Se necesitan también otras cosas para ayudar a los que han sido olvidados o golpeados al avanzar los ricos

Con todo respeto, no sólo vea atrás sino también hacia adelante. En el pasado muchos lo han ofendido con sus acciones y actitudes, tal como usted lo ha hecho con ellos y otros, pero nadie debería actuar en rutas de venganza o resentimientos que son dañinos para todos. Habla hoy de perdón y unidad, aunque tendría que convencer a sus adversarios.

A su vez, si nos fijamos, la historia suele dejarnos lecciones útiles y hay que verlas con cuidado. Digamos, entre 1958 y 70 la economía funcionó bien (el “desarrollo estabilizador” de López Mateos y Díaz Ordaz) pero se desatendieron inquietudes sociales. Luego vinieron los doce años de Echeverría y López Portillo que forzaron el gasto público para generar crecimiento y empleos, y al actuar contra los mercados e inversionistas quebró la economía y se afectó a los pobres.

A partir de 1982, hace 36 años, se buscó equilibrar la economía dañada por el populismo para avanzar con cierto orden en lo que nuestro líder social llama política “neoliberal”.

Como economista no estoy seguro de qué significa pero al parecer incluye control de la deuda y la oferta monetaria; equilibrio fiscal con recaudación de impuestos; libertad de empresa y de mercados sin controles directos de precios, salarios y tasas de interés; límites a la intervención del Estado en la economía; apertura internacional en lugar de protección comercial que afecte la competitividad,…

Junto a logros en cuanto a estabilidad y cierto crecimiento continuado, eso trajo costos sociales y fallas en la aplicación. Pero era algo imprescindible que se mantuvo los seis sexenios siguientes, tal como ha sucedido en el resto del mundo (excepto Venezuela, Corea del Norte…). No lo vea al revés, por favor, ni podrá cambiar la malvada política neoliberal sin perjudicar a la larga a los pobres.

En fin, es un ejemplo de cómo es posible equivocarse con respecto al pasado y el futuro. Le ruego que cheque también las ventajas de enfocar más el gasto al fortalecimiento de la inversión privada nacional y extranjera para la creación de empleos productivos, y otros temas como el carácter crucial de la evaluación para aumentar la efectividad de la Educación.

¿Sabe qué? Es útil entender mejor qué son y para qué sirven los mercados financieros y de capitales (tasas de interés, precios de bonos y acciones), los laborales (sueldos y salarios) o los de bienes y servicios (precios y tarifas). Y no es tan fácil manipularlos.

Otros ángulos serían la autonomía de diversos organismos, y la mayor prioridad de la lucha a fondo contra la pobreza o la desigualdad.

Tiene usted presiones de anti-economistas que no sólo celebran cada una de sus decisiones, sino que hablan de expropiar o de cancelar pensiones, cobros bancarios y reservas en apoyo al peso. Reconozco que malbaratar un útil avión y eliminar la residencia presidencial parecían imposibles, pero los sostiene como símbolos de austeridad y transformación. Sin embargo, cambios ideologizados a la política económica serían el anticipo de un suicidio.

Tal vez fuera mejor que deje usted el manejo básico de la economía a la Secretaría de Hacienda y el Banco de México, así como el de la calidad de la educación a los expertos en educación. En lo personal, ojo, ya podría tener bastante al entrarle duro a la inseguridad y el combate a la corrupción, cuya complejidad requiere una enorme atención. Créame que le conviene.

Sabe usted bien que la grandeza se sustenta en la humildad. Pero ésta nunca es suficiente y es ineludible escuchar no sólo al pueblo sino también a quienes están más enterados de ciertas cosas (incluso técnicos y empresarios que parecen hostiles, y, bueno, hasta los arrogantes economistas).

Igual, creo yo, debería aspirar usted a una perfección histórica que radica en aceptar los errores y aprender de ellos. Junto a sus virtudes o aciertos, señor Presidente, su propia vida y la transición vendrían a ser la base para todo eso.

Ojalá que, en el remoto caso de que lea usted esta cartita, coincida con algunos de los puntos y le resulten útiles… luego, por desgracia, podría ser demasiado tarde. Y, claro, puede recapacitar en varias de sus promesas aunque lo critiquen al cambiar de posición… Más vale y, para muchos, hablaría muy bien de su sexenio.

Dios quiera que, al pasar el tiempo, sea usted mejor que EPN que facilitó su triunfo abrumador pero tiró casi todo al traste con su cinismo y corrupción. Que los suyos no lamenten que haya llegado a la presidencia de la República, ni tengan necesidad de culpar a otros de lo que habrá sucedido. Si acaso, oiga, que se duelan los abusivos y los corruptos (ya presos o bajo control).

Le deseo todo lo mejor, don Andrés.

cpgeneral@gmail.com

@cpgarcieral

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