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Ernesto de Hannover vende su castillo de Marienburg por un euro

* La propiedad enseña de la Casa Güelfa, en la Baja Sajonia, pasa a manos del Estado, quien sufragará su costosa rehabilitación en 2020

diciembre 5, 2018

Atrás quedan siete largos años de negociaciones. Los presidentes regionales del estado federado de Baja Sajonia (norte de Alemania) se iban sucediendo unos a otros, tras sucesivas elecciones, e iban tomando el relevo en el proceso sin que se produjeran avances sustanciales. El príncipe Ernesto Augusto de Hannover ha terminado rindiéndose al agotamiento y ha firmado finalmente la entrega del Marienburg, el castillo enseña de la Casa Güelfa, a cambio de un euro, cantidad testimonial por la que pasa a pertenecer al Estado. Y aun así no se trata precisamente de un regalo. A partir de 2020 arrancarán las costosas obras de renovación, imprescindibles para evitar que se caiga a pedazos y para las que serán destinados 27 millones de las arcas públicas. «No podemos garantizar que con esa cantidad haya suficiente dinero», ha reconocido el ministro regional de Cultura, Björn Thümler, de la Unión Cristianodemócrata (CDU), admitiendo que, una vez comiencen las tareas de renovación es muy posible que el presupuesto aumente. La inmobiliaria Liemak Immobilien GmbH, una filial de Klosterkammer, se hará cargo de su gestión y posiblemente termine convertido en un museo y un hotel.

Para la familia se trata de una pérdida insustituible. En 1857, cuando su esposa cumplió 40 años, Jorje V de Hannover la guio hasta la cima de una colina de 135 metros de altura, en Pattensen, y le anunció que allí mismo sería construido un castillo en su honor, a su gusto y en homenaje a su afición por los cuentos de hadas. Fue un acto de agradecimiento a Marie, por los 14 años de matrimonio y los tres hijos que le había dado y el 9 de octubre del año siguiente comenzaron las obras, que se calcula costaron lo que hoy serían unos 50 millones de euros, fiel a un estilo romántico y con 140 habitaciones distribuidas en cinco pisos. El rey Jorge no llegó a verlo, debido a la ceguera que arrastraba desde niño, y Marie vivió allí solo unos años, antes de acompañar a su marido al exilio en 1867. En este castillo romántico y plagado de recuerdos familiares, tuvo lugar el año pasado la boda del hijo mayor de Ernesto de Hannover, Ernesto Augusto Jr. de Hannover, y Ekaterina Malysheva, a la que acudieron 500 invitados.

Ernesto de Hannover Jr. y Ekaterina Malysheva
Ernesto de Hannover Jr. y Ekaterina Malysheva

La operación de venta por un euro ha sido cerrada a tiempo, antes de que el príncipe sea legalmente inhabilitado, como pretenden sus hijos. La tutela de Ernesto Augusto de Hannover, de 64 años y con graves problemas con el alcohol, podría quedar en manos de su todavía esposa, Carolina de Mónaco, ante la certeza de que ya no es capaz de actuar en forma responsable. El último escándalo con el alcohol tuvo lugar en Lima durante la fiesta de la boda de su segundo hijo Christian de Hannover con la peruana Alessandra de Osma. Durante el festejo, Hannover perdió el conocimiento y tuvo que ser internado en una clínica local, donde permaneció dos días. También en Alemania ha debido ser hospitalizado varias veces en la clínica Salzkammergut, en Gunden, debido al mismo problema. Además de varias curas de desintoxicación, también ha sido sometido en los últimos meses a un tratamiento psiquiátrico después de constatar que el aristócrata sufría alucinaciones y por momentos no sabía quién era ni donde se encontraba, según ha publicado la prensa alemana.

La pasada primavera, había vuelto a ser protagonista de las revistas del corazón gracias a una nueva y casi desconocida aventura amorosa. La última novia del príncipe se llama María Madalena Bensaude, nació hace 51 años en Lisboa y estuvo casada con el conde Tassillo Graf von und zu Sandizell.

Con información de la ABC.

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