En la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) muy pocos pueden decir con honestidad que vieron venir el desenlace. La elección de Georgina González Cázares como directora no sólo rompió pronósticos, sino que dejó al descubierto un entramado de certezas falsas, operaciones discretas, nerviosismo de último minuto y uno que otro cálculo político que se quedó corto.
Durante semanas, e incluso horas antes de la sesión, el ambiente era de confianza casi absoluta para Jesús Javier Delgado Sam. Profesores convencidos, apuestas cerradas y la sensación de continuidad marcaron la previa. Tan seguro estaba el entorno, que Georgina, dicen, ni siquiera esperaba el resultado, al grado de que se encontraba fuera de San Luis, en un rancho familiar de vieja data, lejos del ruido universitario. Ironías del poder; mientras unos contaban votos, otros pastaban la sorpresa.
En el fondo, el proceso había transitado sin confrontaciones abiertas entre los aspirantes. De hecho, la versión más repetida es que tanto Georgina como Lucy Lastras estaban dispuestas a levantarle la mano a Delgado Sam. No por debilidad, sino por reconocimiento: mano firme, colmillo probado y control institucional. Pero la política universitaria rara vez premia la lógica lineal.
El rector Alejandro Zermeño, en medio de un tablero delicado, optó por hablar con los interesados en un intento por evitar que la Facultad se le saliera de control. Y salió bien librado. El proceso fue cerrado, reñido, incómodo, pero institucional. Las manos negras y los calderos mágicos, que siempre aparecen cuando hay nervios, no lograron capturar la decisión.
Donde sí hubo ruido fue en la periferia. La intervención de Urenda Navarro, abogada de la UASLP con claros intereses personales en la institución, agitó las aguas y dejó ver que este episodio no se agota en Derecho. Federico Garza, prudente hasta el extremo, comenzó aquí su propia carrera rumbo a la Rectoría. Urenda, menos sutil, mostró colmillo. Se abrieron capas, se cayeron máscaras y quedó claro que esto fue apenas el primer asalto.
Hubo abandonos de sesión, salidas simbólicas que, al final, tampoco fueron relevantes y, pa’ no perder la costumbre, algunos intentos de rasguño mediático contra profesores que hoy también son funcionarios municipales. Ahí tenemos los casos de Gustavo «El Gallito» Robledo, director de Relaciones públicas del Ayuntamiento, Víctor Hugo Salgado, síndico, y Carlos Medina, director de Transparencia. Los funcionarios tomaron la precaución de pedir permiso sin goce de sueldo, pero dos que tres no se aguantaron las ganas de darles un rasguño. Los señores son catedráticos y pues, hay que soportar Nada ilegal, nada determinante, pero sí revelador del clima. Cuando el resultado no gusta, siempre hay quien busca cobrar facturas.
Lucy Lastras, por su parte, fue contenida con una operación silenciosa que funcionó con mucha eficacia. La vieron peligrosa, quizá por su independencia. Paradójico, porque nunca ha necesitado un cargo para defender sus ideas.
Y al final, Georgina. Primera mujer en dirigir la Facultad de Derecho. Académica, estudiosa, de estirpe política honesta, querida por maestros y estudiantes. No llega como imposición ni como ruptura, sino como un cambio que, precisamente por inesperado, desató el caos, pero también sembró esperanza.
Derecho sobrevivió a la tormenta. Y la Universidad también. A veces, el mayor movimiento no es el que se planea, sino el que ocurre cuando nadie lo esperaba.
Cavilaciones:
Primera: Lo que se temía que pasara, ya está pasando. Se trata del gusano barrenador del ganado ya fue detectado en territorio potosino. Las autoridades poco han hecho para atender la contingencia. El titular de SEDARH, Jorge Luis Díaz Salinas, no rebuzna porque Dios es grande, pero, como responsable del área, más le vale que despliegue acciones efectivas y, si no puede, que se ponga unos pantaloncitos para que renuncie.
Segunda: La nueva titular de la Dirección de Gobernación, María Guadalupe Chávez Meza, tiene entre sus cartas credenciales un proceso por discriminación a maestros indígenas, pero con el padrino que se carga, pues eso no contó. La señora, dicen sus propios colaboradores, es peor que el conchudo de don Conchito, el extitular del área. Los dueños de bares y restaurantes ya nada más esperan la noticia del monto del moche para que los dejen trabajar sin sobresaltos ¡Que Dios reparta suerte!
Tercera: El gobernador Ricardo Gallardo Cardona y el presidente municipal de la capital, Enrique Galindo Ceballos, arrancan este jueves las obras de rehabilitación de las laterales de la carretera a México. Mucha falta que hace que les den su buena reparación a esas vías. Desde que las construyó Marcelo de los Santos, junto con el Bulevar San Luis, nadie se había ocupado, siquiera, de darles mantenimiento. Lo bueno de que el alcalde y el gobernador se entiendan es que trabajan en beneficio de la población ¡Miau!

