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Elucubraciones: La reta en la UASLP

Por El Gato Filósofo

Durante el fin de semana, el orquestador de la reta para la rectoría de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Carlos González López, exdirector de la Facultad de Contaduría y Administración, trabajó como nunca en busca de alianzas y consensos. Al polémico profesor universitario lo mueve una energía fuerte; la venganza.

González López, que vivió diversos escándalos como director de la FCA y que, aún hoy, es protagonista de una historia de acoso contra su sucesora, está dispuesto a todo con tal de cobrarle al rector, Alejandro Zermeño, lo que considera el incumplimiento de acuerdos que se remontan a hace cuatro años.

El catedrático, sin embargo, no es capaz de dar la cara, se esconde en las faldas de Lupita Briano, respetada universitaria. En corto, no oculta el odio que siente por el rector y ha tenido uno que otro exabrupto en los chats de maestros en los que asegura que es víctima de una campaña negra.

El Gato Filósofo anduvo por algunos tejados universitarios durante el fin de semana y pudo comprobar que González López es, en efecto, el líder de lo que quiere hacer ver como la oposición al rector Zermeño.

Si el movimiento fuera genuino, ¿por qué González no encabeza públicamente la reta? ¿Por qué buscó usar la honorabilidad de Lupita Briano? En su afán de venganza, ¿está consciente de la consecuencia de sus acuerdos para entregar a un grupo político nuestra máxima casa de estudios? ¿De qué tamaño es la promesa que incumplió Zermeño Guerra?

En la elección de rector, son los integrantes del Consejo Directivo Universitario los responsables de decidir el futuro de nuestra Alma Mater, se trata de 19 directores de facultades y unidades académicas. Por cada una, vota el director y los consejeros maestros y alumnos, más la presidenta de la Federación Universitaria Potosina.

Son 58 personas las que tienen en sus manos los destinos de la UASLP. Si a Carlos González le moviera un objetivo diferente, tal vez podría dar la cara y lanzarse como candidato, tejer fino y conseguir los votos necesarios para convertirse en rector, pero, como su objetivo ciertamente no tiene que ver con el futuro universitario, se convierte en el portador del regreso de lo más oscuro de la UASLP, de los grupos violentos que, en 1985, sólo se calmaron tras el asesinato del líder estudiantil Jorge Mena.

Puede que a muchos ese tiempo se les haya olvidado, las nuevas generaciones no conocen esta historia, pero los universitarios con memoria saben que entregar la universidad a un grupo político equivale a una desgracia terrible.

Cavilaciones: 

Primera: Un importante grupo de huastecos han ofrecido su apoyo a la candidata del Partido Verde a la presidencia municipal de la capital, Sonia Mendoza. La mayoría son panistas. Parece que muchos no están pensando en las próximas elecciones, sino en el 2027.

Segunda: Dicen que el cónsul de Estados Unidos en Monterrey, Roger C. Riguad, se llevó mucha y muy importante información tras su visita a territorio potosino. Uno de los detalles que le llamó la atención, es la extraordinaria labor que hace la iglesia católica con los migrantes a través de la organización Cáritas.

Tercera: En el Altiplano Potosino, el exdiputado panista Enrique «Quique» Flores trae tremendo despliegue agitando el avispero político. Se dice que opera de parte del Gobierno del Estado. Cierto o no, ya saben a quién reclamarle las derrotas.

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