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Elucubraciones: Prometer no empobrece

Por El Gato Filósofo

Ahora que está cerrando el periodo de campañas rumbo a la jornada democrática del 2 de junio, vale la pena hacer un recuento de las promesas que hicieron algunos candidatos con tal de ganarse la simpatía de la gente y es que, en muchos casos, aunque fueran temas ajenos a las funciones del cargo al que aspiran, prometieron el sol, la luna y las estrellas, conscientes de que prometer no empobrece.

No voy a decir nombres para no quemar a la banda, como dicen los chavos, pero podemos recordar los debates entre candidatos a diputados locales, por ejemplo en el Distrito I, donde, en un pleno desconocimiento del tema, prometieron crear fuentes de empleo y gestionar la lluvia, porque, claro, seguro tienen contacto directo con Tláloc. En otros distritos, se colgaron de programas o acciones que ya existen, pero se comprometieron a llevarlas a la gente y sí, seguramente procede, pero el camino es diferente. No es como que esa sea la función directa de un legislador.

Los que son afines a la 4T, anduvieron todo el tiempo con la figura y el nombre de El Peje por delante, como si se tratara de su Cid Campeador o el líder de una secta o religión. Desde la candidatura presidencial hasta los Ayuntamientos, las promesas y proyectos de campaña abordaron temas que, a la fecha, permanecen incompletos. Para San Luis Potosí, por ejemplo, se habló de la carretera Valles-Tamazunchale, del tren México-Laredo, de la federalización del sistema de salud. Lo que no terminó el actual presidente, lo quieren terminar los que quieren llegar.

El PRIAN, sin embargo, tampoco estuvo tan perdido. Se valió del recuerdo y de viejas promesas, incluso del hartazgo ciudadano para pintar un México utópico. En la Huasteca, por ejemplo, un famoso candidato prometió que acabaría con la ola de calor, en el Altiplano, otro prometió que haría llover y, en el Centro, prometieron atraer empresas a lo descarado para impulsar el desarrollo. Ay, Dios.

Prometer no empobrece, lo reitero. Lo que está mal, muy mal, es que se juegue con las ilusiones de la gente. Al final, los ciudadanos deberán contrastar todos los proyectos y votar por el que más les convenza.

Cavilaciones:

Primera: La desaparición de un joven de nombre Enoc en Cárdenas, uno de los municipios más violentos de San Luis Potosí, provocó que amigos y familiares salieran a las calles a pedir que lo devuelvan. Se desahogaron con una patrulla de la Guardia Civil a la que tapizaron con calcomanías de la ficha de búsqueda. El asunto puede escalar peligrosamente ¡Miau!

Segunda: Que en Cedral hubo una encerrona con comisariados ejidales a quienes les solicitaron votos para Cinthia Segovia. La solicitud, con tono de amenaza, tendrá un efecto contrario, porque los padrinos de la candidata a la presidencia municipal cedralense, de plano, tienen tacto de elefante.

Tercera: Ganó el América. Sin palabras ¡Miau, miau!

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