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Elucubraciones: El oportunismo en medio de la tragedia

Por El Gato Filósofo

En México, los desastres naturales suelen poner a prueba no sólo la capacidad del Estado, sino también la calidad moral de quienes lo representan. Cada vez que un río se desborda o una comunidad se inunda, también se desbordan los discursos y se inunda la escena política de oportunismo. Hoy, la tragedia en la Huasteca potosina vuelve a dejar al descubierto lo que Morena, el partido en el poder a nivel federal, ha convertido en práctica recurrente; lucrar con la necesidad, apropiarse del dolor y convertir la ayuda en propaganda.

El ejemplo más reciente lo encarna Rita Ozalia Rodríguez Velázquez, dirigente estatal de Morena en San Luis Potosí, quien ha sido exhibida entregando apoyos con su nombre, su imagen y el logo del partido, como si se tratara de donaciones personales y no de recursos provenientes de los programas federales. Los videos que circulan muestran despensas y productos etiquetados con su sello, lo cual ha generado una ola de indignación y un sentimiento de hartazgo entre los damnificados que sólo buscan ayuda, no una foto ni una promesa electoral.

Lo más preocupante no es el caso aislado de una dirigente local. Este comportamiento es un reflejo de lo que ocurre en todo el país bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, quien también ha convertido las giras, las entregas y los actos públicos en escaparates de autoelogio, en donde la propaganda partidista se disfraza de trabajo social. El partido que prometió acabar con la vieja política, hoy la perfecciona con el uso sistemático de la desgracia como estrategia de posicionamiento.

A la par, en la Huasteca circulan denuncias que pintan un cuadro todavía peor y que tiene que ver con el hecho de que Servidores de la Nación, presuntamente, cobran mil pesos por familia para incluirlos en los censos de beneficiarios. Familias desesperadas que perdieron todo y que, ahora, deben pagar para ser tomadas en cuenta en el reparto de la ayuda federal. Si estas versiones se confirman, estaríamos frente a un delito grave, una forma de extorsión institucionalizada que convierte la solidaridad en negocio y la esperanza en mercancía política.

Morena se ha acostumbrado a convertir la empatía en espectáculo. Su narrativa de cercanía con el pueblo se diluye cuando la solidaridad se mide en likes y menciones, y no en resultados. Y lo más lamentable es que, mientras los damnificados siguen esperando un techo, agua potable o un camino transitable, los operadores del partido siguen haciendo cuentas de cuánto les dejó la tragedia políticamente hablando.

La 4T llegó prometiendo un cambio de conciencia, una nueva forma de ejercer el poder, pero hoy, entre despensas con logos, censos cobrados y giras propagandísticas, demuestra que la vieja política no murió, sólo cambió de color.

Cavilaciones: 

Primera: En el nuevo Poder Judicial del Estado camina la reorganización sin contratiempos. Por lo pronto, ayer dieron a conocer que la Primera Sala en materia penal está integrada por los magistrados: María Sara Bernal, Rogelio Salazar Zavala y Juan David Ramos en calidad de presidente. Por el momento, no hay sobresaltos, pero algo se está cocinando en las entrañas de la burocracia de ese poder.

Segunda: El secretario de Seguridad, Jesús Juárez, sí que tiene estrellita por su desempeño en las labores de auxilio en las zonas afectadas por las lluvias en la zona Huasteca. Hay fotografías donde aparece trepado en escaleras, azoteas, pangas endebles… y no se achicó ¡Es de los míos! ¡Miau!

Tercera: En la sección 26 del SNTE se traen un buen enredo. Los intrigosos dicen que se anda armando un movimiento disidente que dará mucho de qué hablar ¿Apoco sí?

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