
El estrés se ha convertido en uno de los principales problemas de salud en la sociedad actual. Las presiones laborales, escolares y personales han elevado los niveles de tensión, lo que repercute directamente en el bienestar físico y emocional de millones de personas.
Médicos advierten que el estrés crónico puede provocar enfermedades como hipertensión, gastritis, insomnio y hasta depresión. Además, debilita el sistema inmunológico y aumenta la posibilidad de padecer problemas cardiovasculares.
Para reducir sus efectos, especialistas recomiendan realizar actividades físicas de manera regular, así como técnicas de relajación que incluyan meditación y respiración consciente. Estos hábitos ayudan a equilibrar el organismo y a disminuir la tensión acumulada.
Cuidar la salud mental es tan importante como atender la salud física. Reconocer los síntomas de estrés y tomar medidas a tiempo puede evitar complicaciones graves, mejorando la calidad de vida y el bienestar general.