
El arte urbano ha dejado de ser visto únicamente como un acto de rebeldía para convertirse en una herramienta de transformación social. Murales y grafitis han cambiado la apariencia de calles y avenidas, generando espacios más coloridos y atractivos para la comunidad.
En muchas ciudades, colectivos artísticos han trabajado en colaboración con autoridades para intervenir muros abandonados y convertirlos en galerías al aire libre. Estos proyectos no solo embellecen los espacios, también promueven la identidad cultural de cada lugar.
El auge del turismo cultural se ha beneficiado de estas expresiones, pues visitantes nacionales e internacionales buscan conocer rutas de murales como parte de la oferta artística. Ciudades como Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara ya cuentan con festivales dedicados al arte urbano.
Para los jóvenes creadores, la calle es un escenario democrático donde pueden plasmar mensajes sociales, culturales o ambientales. El arte urbano, aseguran expertos, seguirá consolidándose como una manifestación clave del arte contemporáneo.