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El aguador, oficio imprescindible en los panteones

* Todos los días se les puede encontrar llevando y trayendo cubos de agua para la gente que los solicita en la tumbas de sus difuntos

octubre 31, 2018

Dentro del personal que labora en los panteones, uno de los trabajadores que más movimiento tiene es el aguador, persona dedicada al trasiego de cubos de agua que los visitantes del cementerio requieren para rellenar los floreros ubicados en cada una de las tumbas de sus muertitos. Equipados con  una bicicleta, y que a la vez ésta cuenta con un aditamento que sujeta los cubos de agua en la parte trasera de la bicicleta, van y vienen al pozo de agua del cementerio para rellenarlos y proveer el líquido. Además, algunos también se dedican a la limpieza de las tumbas, albañilería y jardinería, dependiendo del tipo de “chamba” que se vaya acumulando durante el día.

Tal es el caso de don Arturo, aguador que labora en el panteón del Saucito de nuestra capital. Don Arturo nos platicó de las actividades que hace en una jornada laboral, mismas que van desde el riego de los jardines, hasta la colocación de loza o de dar mantenimiento a los caminos del cementerio; sin embargo, su principal diligencia es la de los cubos de agua, mismos que, nos comentó, cobra a 12 pesos el par, siendo de entre 17 y 20 litros cada cubo. A parte del pago del servicio del agua, uno también puede darle alguna propina por la ayuda que brindan en la limpieza o manutención de la tumba.

Don Arturo lleva poco más de un año haciendo esta labor, y, como muchos de sus compañeros que trabajan en el panteón, tendrá alguna experiencia sobrenatural que contar; tal es el caso de don Aniceto, que, con más de 35 años como empleado del camposanto, ya se ha acostumbrado a las apariciones fantasmales que diariamente ve cuando se pone a barrer los caminos o recoger la hojarasca que se junta, inclusive ya hasta tiene ubicado en qué lugar salen y en qué esquina desaparecen; “miedo a los vivos nada más”, contesta cuando se le cuestiona si no le da miedo dichas apariciones.

Este 1 y 2 de noviembre, cada uno de los empleados del panteón, como don Arturo el aguador, o don Aniceto el barrendero, se encuentra listo para recibir a la gran cantidad de personas que asistirá a llevar ofrendas y flores a sus difuntos, para, de esta forma, prevalecer una tradición que orgullosamente atesoramos en nuestro país.

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