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Dior en español

* Cae la noche del 17 de junio en la plaza de España en Sevilla, la arquitectura regionalista adornada con miles de claveles rojos Por Sofía Paulín

Cae la noche del 17 de junio en la plaza de España en Sevilla, la arquitectura regionalista adornada con miles de claveles rojos, María Gratzia Chiuri y el equipo Dior dan los últimos ajustes a su colección Cruise 2023. Con la ayuda de expertos locales que trabajaron en sombreros cordobeses, bolsas y chales de manila, la diseñadora italiana presentó una colección inspirada en Carmen Amaya, “La Capitana”. La primera bailarina de flamenco en llevar ropa de hombre en los 50s.

Dos bailarines vestidos en terciopelo negro abren la noche, moviéndose al ritmo de sus propios zapatos. Entran tarolas y violines, con ellos, 40 bailarinas en vestidos flamencos de color rojo y cinturones de cuero negro con hebillas doradas. Gargantillas de perlas embellecieron sus cuellos.

Con un cambio de tempo entra con seguridad la primera modelo, vestida con una simple camisa blanca y pantalones de pitillo sostenidos con tirantes, pero con un precioso chal negro bordado con seda blanca en forma de rosas y con flecos a los lados. Detrás de ella, una serie de trajes de matador en color crema y negro, las chaquetas con broches de rana e hilos trenzados sobre las costuras. Abanicos, bolsas cuadradas, saddle bags y látigos colgando de las manos de las modelos. Como zapatos, ballerinas de charol negro, wingtips y botas ecuestres. Guantes de cuero en los dedos y encaje negro al subir el brazo fueron otro accesorio clave en toda la colección. Y para dar un efecto atrevido, cada modelo llevó medias de red y un smokey eye felino en color negro.

Entre más motivos españoles, vimos blusas tipo bolero con solapas de volantes y cuellos jabot, así como vestidos flamencos de tafeta, chiffon, encaje y ojalillo blanco. Un estampado damasco se presentó sobre tela blanca y roja en grandes faldas circulares con lazos en la cintura, pantalones cortos y blusas off-the-shoulder. Un vestido de chiffon blanco con bordados florales en negro y un cárdigan de mangas ¾ a juego representó los valores centrales de la casa Dior sin olvidar el tema de la colección.

El tradicional rojo carmín arribó en chaquetas, faldas tableadas, capas y vestidos largos. Un exquisito y detallado encaje dorado decoró los cuellos de las camisas, haciendo juego con los collares, anillos, pendientes y
brazaletes. Este fue manufacturado por una compañía local que se encarga de hacer hilo de oro y plata para estatuas religiosas y objetos ceremoniales.

Comienza a sonar Di Mi Nombre de la Rosalía para indicar una actitud más sensual de transparencias y vestidos cortos. Miles de volantes formaron patrones florales sobre un par de faldas y la combinación de encaje y cuero representó el estilo andrógino de María Gratzia y el romanticismo de la región, mientras que los motivos ecuestres fueron inspirados en los uniformes de las escuelas andaluzas de equitación. Largas faldas tradicionales se modernizaron con un corte en la pierna y otras de largo medio acentuaron su feminidad en contraste con las siluetas cuadradas de las camisas y chaquetas de matador. Y siguiendo los motivos ecuestres, prendas de cuero fueron perforadas como tela de ojalillo en negro, rojo y café.

Un tercer cambió musical indicó otra división en la colección, esta vez presentando looks de mezclilla oscura acompañada del monograma Dior en negro y rojo. Seguidos de trajes, faldas, chalecos y capas beige. Las capas, decoradas con acentos carmín, rosa y amarillo. Haciendo más uso del chiffon, las modelos caminaron con vestidos airosos, Uno de ellos sumaba tela beige y negra encima, dejando un efecto malva sobre la falda de largo completo y la capa corta, que además tenían bordados florales a los costados y a través, respectivamente. Vimos más del majestuoso encaje dorado en faldas de volantes, vestidos e incluso como decoración en
chalecos, pantalones y bolsas.

Caminaron modelos con vestidos off-the-shoulder de tafeta fruncida en color durazno, rojo, verde lima, morado y negro. La colección cerró con cuatro vestidos flamencos en estampados cálidos, dos de ellos leían “alma” y “fuego” sobre el área del busto.

Las 40 bailarinas terminaron su exhaustivo performance y los dos bailarines principales regresaron al escenario para bailar con Balerías, también de la artista española del momento. Una vez finalizada la canción, salieron las modelos para un line-up de 110 looks. María Gratzia tras ellas, recibiendo una serie de aplausos que concluyeron un gran espectáculo.

Seguiremos informando.

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