En el corazón del norte de Guerrero, el municipio de Pilcaya resguarda uno de sus tesoros gastronómicos más preciados: el Coyote, pero ¿Qué es este licor artesanal y cómo se prepara?
El nombre evoca la astucia y resistencia del animal emblemático de la región, es mucho más que una bebida; representa un símbolo de arraigo y hospitalidad. Por generaciones, las familias locales han transmitido la receta de esta «herencia líquida», convirtiendo el acto de ofrecer un trago en un gesto de bienvenida y amistad que distingue a sus habitantes durante las fiestas patronales y celebraciones comunitarias.

La elaboración del Coyote es un proceso meticuloso que destaca por su carácter natural y el aprovechamiento de los huertos locales. El secreto reside en la maceración de frutas muy maduras, como guayaba, tejocote o durazno, que se mezclan con miel de abeja, piloncillo y especias como canela.
La combinación se infunde en aguardiente de caña destilado en la zona y se deja reposar en la oscuridad durante varias semanas. El resultado final es un elíxir de tono ámbar o rojizo, con un aroma frutal intenso que se ha convertido en el protagonista indiscutible de eventos como la Feria de la Flor.

A pesar de que su origen es meramente casero, existe actualmente un esfuerzo colectivo por parte de los productores de Pilcaya para que esta tradición no se pierda. Jóvenes de la comunidad se han integrado al aprendizaje del proceso artesanal, mientras que el licor comienza a ganar terreno en ferias gastronómicas y concursos estatales fuera de Guerrero.

