
El descanso nocturno es uno de los pilares más importantes para la salud integral, sin embargo, los problemas de sueño se han incrementado debido al estrés y a la exposición prolongada a dispositivos electrónicos. Dormir menos de lo necesario afecta directamente el rendimiento académico, laboral y social.
De acuerdo con especialistas en medicina del sueño, lo ideal es establecer horarios regulares para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana. Mantener un ambiente oscuro, fresco y silencioso en la habitación contribuye a mejorar la calidad del descanso.
Entre las recomendaciones más comunes está evitar el consumo de cafeína y alimentos pesados durante la noche. También se sugiere realizar alguna actividad relajante, como leer o meditar, para preparar al cuerpo antes de dormir.
La falta de sueño no solo genera cansancio al día siguiente, también afecta la memoria, debilita el sistema inmunológico y eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por ello, cuidar la higiene del sueño es clave para preservar tanto la salud física como la mental.