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Jueves, 21 de Marzo del 2019

Caco y Pineda chamaquean a los diputados

* En glosa del tercer informe de Carreras
* Los “tiburones” se vieron como pececillos ante el colmillo Alejandro Leal Tovías
Por Hugo Torres

octubre 16, 2018
diputados

Mucha expectación causaron las comparecencias de los funcionarios de Gobierno del Estado ante el Poder Legislativo, los primeros en la lista fueron Alejandro Leal Tovías y Ernesto Pineda. La tuvieron fácil, ni los diputados ni sus asesores se prepararon, cada quien traía su tema, regional, y querían explicaciones de lo que ocurre en sus municipios y lo que perjudica a su persona o sus cercanos. Si acaso el tema de los feminicidios y las desapariciones forzadas fueron asuntos generales que, astuto como es, Caco supo sortear con una “disertación filosófica de los feminicidios” como lo calificó Eugenio Govea.

La dinámica para las comparecencias por si misma es cuestionable. Los diputados pretenden que en 15 minutos los funcionarios estatales expliquen un año de trabajo. Por supuesto que las comparecencias resultaron ser pasarelas de cuentas alegres. Pineda tuvo oportunidad hasta de presumir una carrera atlética y que cuatro niños enfermos de cáncer cumplieron el “sueño de ser policías por un día”.

Después, cada diputado tuvo 5 minutos para hacer preguntas, entre los 24 legisladores presentes se juntaron alrededor de 100 preguntas que bien se podían resumir en 4 o 5. Enseguida los funcionarios tuvieron 10 minutos para responder, luego a contaré plica, 3 minutos para los diputados y 5 al funcionario. Peor dinámica no pudieron idear los integrantes de la Junta de Coordinación Política.

La alerta de género, feminicidios y desapariciones forzadas fueron el común de las preguntas. Caco las sorteó sin sudar. 

El policía de la comparecencia fue Rubén Guajardo, quien con cronómetro en mano contó hasta los segundos de cada intervención para que nadie se pasara, sus preguntas no hicieron eco, mejor hubiera donado el tiempo que malgastó para otro diputado. Por el estilo estuvieron Bety Benavente y Martín Juárez, que no preguntaron nada interesante, se notó que preguntaron nomás para que se notara que estuvieron presentes.

El resto de las preguntas resultaron ser tan simplonas como intrascendentes: ¿cuántos permisos de venta de alcohol existen en la entidad?, ¿Por qué no funciona el 911?, ¿está coordinada la seguridad de la zona metropolitana?, ¿En qué consisten las violaciones a los derechos humanos? y así por el estilo.

De Cándido se esperaba mucho, pero dio poco. Él quiso saber cuántos permisos de alcohol ha otorgado la Dirección de Gobernación, pero no preguntó sobre los aparatos de espionaje que, hay que recordarlo, conoce muy bien. Caco, colmilludo, lo vio con cara de inocente ante la insulsa pregunta, ¿a quién le interesan los permisos de venta de alcohol?, pensó para sus adentros. De ahí en fuera repitió preguntas sobre alerta de género. Si la llegada de Cándido al Congreso causó temor, es cosa del pasado.

Si bien hubo uno que otro comentario interesante por parte de los diputados, como el que hizo Eugenio Govea, en el que explicó que en una visita al penal de La Pila, los internos tienen sus celdas cerradas con candado “porque aquí hay mucho pinche ratero”.

Edson Quintanar, presidente de la Junta de Coordinación Política, inexperto al fin, quiso saber sobre el atentado que sufriera el pintor huasteco en Ciudad Valles, hace semanas, esa pregunta se contestaba gracias al nuevo sistema de justicia penal, el cual prohibe difundir información de carpetas de investigación, de ahí en fuera no hubo más preguntas del morenista. Muertos en Ébano, Rioverde, Matehuala, Ciudad Fernández, y otros casos aislados, fueron la constante.

Sí hubo dejos de preguntas sobre los policías que han optado por sindicalizarse, también sobre las irregularidades en los centros penitenciarios, los aparatos de espionaje, la falta de policías, de vehículos, armamento, capacitación y estímulos para los policías, la cuestionable aplicación de los recursos destinados a seguridad, pero no hubo preguntas concretas que acorralaran a los funcionarios.

Por lo demás no hay mucho sobresaliente y menos trascendente. Si los diputados o sus asesores hubieran estado preparados podrían haber cuestionado por los más de 2 mil ejecutados en lo que va del sexenio de Juan Manuel Carreras, tampoco se cuestionó por el destino y aplicación de los más de 150 mil millones de pesos que ha ejercido Gobierno del Estado, tampoco hubo cuestionamientos por los atentados a la libertad de expresión, mismos que se han intensificado e incrementado en la actual administración y que incluyen el secuestro y ejecución del fotógrafo de prensa Daniel Castro.

La oportunidad de exigir cuentas a Ernesto Pineda y a Alejandro Leal se les fue de las manos, al final tanto Caco como el señor policía salieron con expresión de “ya la libré, ahí nos vemos el año que entra”. Pero eso ya lo sabía Caco, desde que llegó al edificio de Vallejo 200 lo hizo tranquilo, sonriente, luciendo su reciente y doble triunfo, primero sobre Adrián Vázquez y después sobre Pablo Valladares, luego de quitar del camino a Martha Rangel, sin duda una de las funcionarias más valiosas del DIF, a la que de último momento arrebató la Dirección de Comunicación Social.

Mañana comparecerá el secretario de Desarrollo Urbano, si los diputados no se preparan, aunque sea media hora antes, dejarán ir la oportunidad de exigir cuentas por la falta de obras en el estado, los escándalos de corrupción, el desvío de recursos y la opacidad de Leopoldo Stevens.

Seguiremos informando.

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