
La alimentación en la infancia es clave para garantizar un desarrollo físico y mental adecuado, sin embargo, existen productos que pueden ser perjudiciales para la salud de los niños y que es necesario evitar o reducir de manera significativa en su dieta.
Los especialistas en nutrición infantil coinciden en que las bebidas azucaradas, como refrescos y jugos industrializados, son de los principales enemigos de la niñez. Su alto contenido de azúcar contribuye al sobrepeso, a la aparición de caries y, a largo plazo, al riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2.
Otro grupo de alimentos a evitar son los ultraprocesados: frituras, botanas empaquetadas, galletas rellenas, pastelillos y comida rápida. Estos productos suelen ser altos en grasas saturadas, sodio y conservadores, lo que no solo afecta el metabolismo, sino también la concentración y el rendimiento escolar.
Particular preocupación generan las bebidas energéticas, que se han vuelto accesibles para adolescentes y preadolescentes. Su consumo puede provocar alteraciones en el sistema nervioso, taquicardias y problemas de sueño, por lo que organismos de salud recomiendan que estén totalmente prohibidas para menores de edad.
También se sugiere moderar el consumo de carnes procesadas como salchichas, jamón o embutidos, ya que contienen aditivos y altos niveles de sodio que no son recomendables en etapas de crecimiento.
Nutricionistas recomiendan fomentar el consumo de agua simple, frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras, como base de una dieta infantil equilibrada. La educación alimentaria desde temprana edad, aseguran, es la mejor estrategia para formar hábitos saludables que acompañen a los niños durante toda su vida.