
El dolor muscular es una molestia común que afecta a personas de todas las edades, especialmente después de realizar ejercicio intenso, cargar objetos pesados o mantener una mala postura. Aunque en la mayoría de los casos no representa un problema grave, puede interferir en las actividades cotidianas y disminuir la calidad de vida.
Especialistas en medicina deportiva señalan que el dolor muscular aparece por microlesiones en las fibras musculares, una respuesta natural del cuerpo al esfuerzo físico. Este malestar, conocido como “agujetas” o dolor muscular de aparición tardía, suele manifestarse entre 12 y 48 horas después de la actividad.
Para disminuirlo, se recomienda aplicar compresas frías durante las primeras horas, con el objetivo de reducir la inflamación. Posteriormente, el uso de calor local, como baños tibios o compresas calientes, ayuda a relajar la musculatura y acelerar la recuperación.
El estiramiento suave y los masajes también resultan benéficos, siempre y cuando se realicen con precaución para evitar un mayor daño. Además, mantener una adecuada hidratación y consumir alimentos ricos en proteínas y antioxidantes favorece la reparación de los tejidos.
En casos donde el dolor sea intenso o persista por varios días, se sugiere acudir a un especialista, ya que podría tratarse de una lesión mayor como desgarros o esguinces.
La prevención juega un papel fundamental: calentar antes del ejercicio, aumentar la intensidad de manera progresiva y respetar los tiempos de descanso permiten al cuerpo adaptarse al esfuerzo y reducir la aparición de dolores musculares.