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7 años… el octavo

Por Carlos Pérez García

En el 2018 se insistía que era un peligro para México. Y aunque su costosa campaña ocultaba rencores e intenciones, ya se entreveían sus enormes fallas personales y limitaciones reales para gobernar.

Digamos, en aquel debate entre candidatos presidenciales, Ricardo Anaya le dijo: “El problema no es que seas viejo, el problema es que tus ideas son viejas; el problema no es que no entiendas inglés, el problema es que no entiendes el mundo”. Ante tal precisión, él sólo reviró con premeditada socarronería: “Riqui, riquín, canallín”. Y el taimado histrión logró que muchos se revolcaran de la risa… Su palabrería mordaz empezaba a prevalecer sobre la cruda realidad.

¿Nos lo podremos perdonar? Eran payasadas, pero facilitaban el comienzo de los 7 años de la deplorable presidencia de López Obrador. Bueno, pues este lunes primero de diciembre es el inicio del octavo año de un histórico desastre para México, en el que Claudia Sheinbaum aparece ahora de encargada.

Viene al caso imaginar cómo estaría México hoy si el presidente hubiera sido Anaya o José Antonio Meade. Veamos aquí diez preguntas relevantes, con sus obvias y concisas respuestas… De entrada, es probable que el narcotráfico no habría desaparecido; tampoco los problemas de pobreza o corrupción.

El ‘hubiera’ sí existe como lección. Y son evidentes las enseñanzas:

  • ¿Tendrían hoy mucho menos presencia el crimen organizado y la impunidad? Sí.
  • ¿Serían mayores el crecimiento económico, el empleo productivo y el nivel de vida? Sí, mucho más altos.
  • ¿Sería tan elevada la corrupción como se confirma ahora en las comparaciones internacionales? No.
  • ¿Igual habría sido arruinado el estado de Derecho a la par de un sinfín de instituciones y contrapesos esenciales? Claro que no.
  • ¿Estaría tan mal el sistema público de Salud? Imposible.
  • ¿Sería mayor o menor la infraestructura prioritaria? Mayor, sin duda.
  • ¿Se vería tan mal como ahora el sector Energía con PEMEX y la CFE? Para nada.
  • ¿Habrían empeorado tanto el campo, el transporte o la educación? De ninguna manera.
  • ¿Sería menos o más conflictiva la relación México-Estados Unidos? Con Trump es difícil saberlo.
  • ¿Serían mejores las perspectivas económicas y sociales? Sin duda.

Este sábado 6 la abrumada presidenta quiere “celebrar” el inicio de este drama, organizándose una carísima concentración oficial que supere ampliamente a la de la Generación Z, que ella saboteó por considerarla de oposición e ideológica (no lógica).

Se vale que festejen su triunfo de 2018, claro, pero a partir de diciembre de ese año nomás no han sabido gobernar… con resultados, no con propaganda.

El miedo los lleva a mentiras o distractores ya cómicos y cada vez más aberrantes, e incluso a extremos de infiltrados violentos, actos represivos, militares encubiertos, crímenes impunes, falsedades absolutas… que les van a resultar contraproducentes. Se traicionan a sí mismos y hay ecos de Díaz Ordaz.

Con la deteriorada economía, se observan no sólo medidas desesperadas frente a la quiebra presupuestal, sino claras perspectivas de recesión sin crecimiento ni creación mínima de empleos productivos. Son doce las caídas consecutivas en la crucial inversión bruta fija y es enorme la debilidad ante las calificadoras y las negociaciones del TMEC.

“México no era así”, se dice hoy. Con los viejos problemas, en el 2018 había esperanzas entre el júbilo de la victoria de una alternativa, pero la frustración es ya monumental… aunque muchos aún no lo perciban o no quieran convencerse de esta herencia aterradora. La demagogia masiva funciona contra la nación y los repartos de dinero hacen las cosas más llevaderas.

Se oculta la realidad tras una perversa narrativa que difunde la inversa: grandes “éxitos” para tapar tantos fracasos demostrables. “Si en una carrera quedas en último lugar, tú sólo di que llegaste en primero” y repítelo con toda seguridad hasta que piensen que es verdad. ¡El mundo al revés!

Pero, ojo, sabemos bien que no se puede engañar a todos, todo el tiempo.

Miren, para un país nada es más grave que la pérdida de confianza, o sea, un quebranto generalizado de credibilidad, de autoridad moral. Eso augura un gran tronido al gobierno y la sociedad… sin estado de derecho, ni democracia, ni contrapesos, ni protección social, ni una buena economía.

Siete años después, todo esto no podía haber ido peor. ¿Despertará México y vencerá a la mentira eficaz de una dictadura tan ineficaz? No será fácil. Pero se puede.

cpgeneral@gmail.com

@cpgarcieral

Seguiremos informando.

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