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4 pueblos mágicos para reconectarse con la naturaleza

Cautivarse con su belleza arquitectónica o gozar de cosas insólitas como viajar en tren, son sólo algunas maravillas que ofrecen los pueblos mágicos, ya que también permiten que te reinventes a partir de la naturaleza. Te compartimos los sitios mágicos al centro del país para que te lances cuanto antes.

Jardín escultórico en Xilitla (San Luis)

Diseñado por el artista británico Edward James, a quien Salvador Dalí describió como “el más loco de los surrealistas”, este jardín de esculturas desafía la arquitectura, al contar con columnas de flores inmensas, arcos góticos y escaleras de caracol que acaban en el aire para apreciar el horizonte.

Sin ser arquitecto, todo salió de la imaginación de James, quien en su fascinación por las orquídeas terminó en Xilitla, donde construyó este jardín de descanso que no pensó para el público ni para vivir ahí, sino como santuario personal para visitar de vez en cuando.

Aprender surf en Sayulita (Tepic)

Con unas olas que fluyen de forma única, en el pueblo de Sayulita destaca la vibra que se vive con sus lugareños y visitantes, donde profesionales enseñan a surfear y afirman que, en cerca de tres horas, podrás ponerte en pie en una tabla de surf. Las breves asesorías tienen costo, aunque será ideal para contemplar una hermosa puesta de sol.

Temazcal en Tepoztlán (Morelos)

El baño prehispánico por excelencia, o baño de vapor con plantas medicinales, ofrece beneficios como desintoxicación del cuerpo, liberación del estrés o tonificación de la piel, sin olvidar la conexión con nuestras raíces mesoamericanas, que ponen en contacto con la parte sensitiva y mística necesaria, alejada de la cotidianidad. En el estado mágico, encontrarás varios sitios para disfrutar de un temazcal.

Mariposa monarca en Angangueo (Michoacán)

Esta es la puerta de entrada a los “Santuarios de la Mariposa Monarca”, donde se preserva cada ciclo de la migración de la mariposa, zona que eligió el pequeño insecto como hábitat natural para decorar los cielos de un anaranjado intenso, con el abatir de sus alas. Para deleitarse del espectáculo con árboles repletos de naranja y negro, se recomienda visitar entre noviembre y marzo.

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