* Crónica de una asamblea priista

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El paso de Claudia Ruiz Massieu por San Luis Potosí fue aprovechado para que participara como ponente en un foro de mujeres empresarias y para iniciar los trabajos, en territorio potosino, de la XXII Asamblea Nacional Ordinaria del Partido Revolucionario Institucional.

Priistas de todos los rincones del estado llegaron a la sede del tricolor en la capital, algunos más temprano que otros, casi todos de blanco, así se los ordenaron, aunque hubo quienes no acataron la instrucción. Líderes municipales, alcaldes, regidores, líderes estatales, diputados locales, uno federal, un senador, el gran ausente, el gobernador Carreras. Dicen que fue invitado por el presidente Peña Nieto para inaugurar una obra en Querétaro.

Ruiz Massieu llegó el edificio estatal del PRI, saludó a quien se encontró en la puerta y de inmediato subió al primer piso, “se va a cambiar el vestido”, dijo uno de los organizadores del evento. Diez minutos después bajó la señora acompañada por un séquito de unas 20 personas, de inmediato la condujeron al patio posterior, donde ya estaba todo preparado para el evento.

400 sillas estaban dispuestas para igual número de personas, había cien más por si llegaba gente, no se ocuparon, de milagro hicieron que se viera concurrido el evento, y eso porque cada diputado llegó acompañado de su cortejo de asesores, secretarias, asistentes, chofer, fotógrafo, y carga bolsa. Alguno que otro intrépido alcalde hasta con la amante cargó, el objetivo era ocupar lugares. También se vio a la ex candidata a alcaldesa de Mexquitic, Alicita, de quien aseguran le falló el amarre, porque perdió la elección.

En la mesa principal sentaron, por supuesto, a Claudia Ruiz Massieu, la acompañaban el senador Teófilo Torres Corzo, el diputado federal Cristian Sánchez, los diputados locales Fernando Chávez, Alejandro Segovia, Gerardo Serrano, Gerardo Limón Montelongo, Oscar Bautista (que llegó super tarde), y las diputadas locales Rebeca Guevara, Martha Orta, Esther Angélica (que también llegó tarde), la diputada del PANAL, Guillermina Morquecho y la ahora líder municipal Sara Rocha, (por cierto, así cinco comadres no dejaron de chismorrear durante todo el evento), el presidente estatal del PRI, Martín Juárez, y uno que otro líder estatal, para que la mesa se viera concurrida.

El primero en tomar la palabra fue el presidente estatal Martín Juárez, aseguró que la finalidad única de la asamblea fue escuchar a la militancia, a las bases, al priismo, sin embargo al evento estuvo invitado puro dirigente, las bases no fueron convocadas.

Mientras Martín Ciudadano pronunciaba su ya bien estudiado discurso de unidad, Claudia tomaba nota, parecía ser la única que en verdad estaba atenta al discurso, todos los demás estaban en la chorcha, a fin de cuentas Martincito es de casa, eso se los puede decir cualquier día.

Fue el turno de la invitada de honor: Claudia Ruiz Massieu, de voz delicada pero firme, amable pero convincente, de entrada se refirió al tricolor como un partido fuerte “el partido de la nación”, ensalzó la trayectoria del PRI en la historia de México, se vanaglorió de los priistas de carrera que han dejado huella en México.

Se dijo convencida de que los puristas tienen una tradición de debate, análisis, propuestas y confrontación de ideas, aseguró que el PRI sabe escuchar a la gente y que si trabajan todos juntos, hombres y mujeres, garantizarán que el tricolor sobreviva otros cien años.

Reconoció que el gran problema de la clase política es la falta de cercanía con la gente, con el pueblo, se han alejado, han dejado de escuchar, de atender, de sensibilizarse con las necesidades y las tragedias de los mexicanos.

Hizo un llamado para renovar las estructuras y dirigencias cumpliendo siempre las definiciones estatutarias. Desconoce Claudia que en el caso de San Luis Potosí no se han cumplido las reglas del partido, carecen de equidad de género en la dirigencia, desde hace ya unos meses no tienen secretaria general y, si no se dan prisa, en septiembre el secretario de operaciones, Martín Reyna, ascenderá a secretario general y, entonces sí, adiós discurso de equidad.

Finalmente llamó a la militancia a “revolucionar la manera en la que hacemos política” a fin de acercarse a la gente, ganar el voto en el 2018.

Durante el tiempo que se pronunciaba el discurso, en la mesa principal las mujeres estaban en el chisme, los hombres se secaban el sudor, en las sillas muchos chocaban su facebook, otros platicaban, los trabajadores de los funcionaros miraban el reloj desesperados, ya hacía hambre y el calor no daba tregua.

El último en hablar fue el senador Teófilo Torres Corzo. Poseedor de un soporífero discurso traído a la modernidad desde los mismísimos años 70, volvió insufrible la reunión. En ese punto ya nadie escuchaba, todos se querían ir, todos nos queríamos ir. Las pláticas en la parte de atrás se volvieron más intensas, nadie supo qué dijo el añejo político.

Ya de salida, fue sorpresa ver a servidores públicos, que se supone debían estar en horario laboral, en un evento del partido, nombres hay muchos, sobresalen: Rosa María Huerta (aunque al preguntar me aseguraron que lo extraño es que trabaje, no que ande de paseo), Enrique Malacara, Juan José Ortiz Azuara, Federico de la Torre, Edgar Durón Puente, Juan Carlos Machinena, Omar Velázquez, entre otros.

Después de ese, algunos dirán que exitoso evento, hubo una exclusiva comida para Claudia Ruiz Massieu en La Gran Vía, sólo cinco personas estuvieron invitadas, entre ellas el gobernador Carreras que prometió ahora sí llegar a tiempo, los otros nombres se los dejamos de tarea…